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Un problema mayor


La sociedad panameña enfrenta una preocupante descomposición en todos sus niveles sociales. La situación, lejos de mejorar, se agrava cada día y son nuestros niños y jóvenes los que más la resienten.

La circulación en Internet de un video en el que se observa a estudiantes uniformados de premedia sosteniendo relaciones sexuales es el colmo de esta bochornante degradación.

No se trata de una simple travesura de adolescentes, el caso es mucho más serio y debe llamar la atención de todas las autoridades del Gobierno y la sociedad civil.

Los niños y jóvenes son receptores de los malos comportamientos y ejemplos de los adultos. Este no es un evento aislado ni tampoco es la primera vez que se registra en el país.

El Ministerio de Educación anunció ayer que abrirá una investigación en torno a estos alarmantes hechos y que dará atención con un equipo psicopedagógico a los estudiantes involucrados.

La pregunta que cabe ahora es si esta atención incluirá también a los padres de estos estudiantes, que son los responsables primarios de la deformación de sus hijos.

Sería un error pensar que con dar una reprimenda a los implicados se soluciona el problema. Las causas hay que buscarlas más profundamente, en el comportamiento de la sociedad panameña.

Esta actitud está casada con la desintegración familiar, la pobreza extrema, el trabajo infantil, la explotación sexual y el maltrato intrafamiliar.

Los videos con contenido sexual que involucran a estudiantes y otros menores de edad se han tornado tan frecuentes que deben mover al Gobierno a hacer una investigación profunda del tema.

Los escándalos de esta naturaleza no solo involucran a los estudiantes, hay docentes que han sido llevados ante la justicia por acosar a los niños y jóvenes que, supuestamente, están ayudando a formar.

Estamos a tiempo de atacar el problema, pero hay que hacerlo de forma integral. Cualquier otra manera de verlo sería ignorar un problema mayor que amenaza con estallarnos en el rostro.