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Un pueblo olvidado

Por: Redacción 05/07/2015

Desde principio del siglo XXI, el Canal de Panamá es administrado por los panameños. Funciona con gran éxito y es una buena fuente de ingresos para la nación. Su administración, estipulada en los Tratados Torrijos-Carter, que incluye el tratado concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá, contiene unos acuerdos nocivos para Panamá, pues autoriza a Estados Unidos a intervenir militarmente en la República cuando considere que el Canal corre algún peligro. También se acordó que en caso de guerra, los buques de Estados Unidos irían primero en la fila para entrar al Canal. El tratado no tiene fecha de expiración. De acuerdo con Juan Antonio Tack, exministro de Relaciones Exteriores de Panamá durante los primeros años de la época del general Omar Torrijos y principal negociador de Panamá, en entrevista concedida cuando realizaba mi tesis doctoral, "Panamá accedió al tratado de Neutralidad porque le interesaba más el Tratado del Canal de Panamá". (Pérez Morales, 2008).

Desde el periodo de la construcción, los obreros, ya fueran estos panameños o extranjeros, llevaron la peor parte. El valor de su trabajo fue a beneficio de sus constructores. El plusvalor se transformaba en ganancia, la cual era apropiada por el capitalista. Todo este fenómeno ocurre en ambas etapas de construcción del Canal (la francesa y la estadounidense).

La Comisión del Canal importó miles de obreros. La mayoría de ellos provino de Barbados y otras islas del Caribe. También más de 15 mil trabajadores eran de Estados Unidos. (Gandásegui, et.al, 2009). En la Zona del Canal se dio un racismo y segregación con graves consecuencias económicas y sociales. Era igual o peor que el que predominaba en el sur de Estados Unidos. A los trabajadores blancos norteamericanos se les pagaba en "tarifa oro", mientras que a los negros y a los panameños, en "tarifa plata", lo que resultaba una paga menor. También a estos trabajadores se les prohibía el acceso a ciertos lugares.

Una enorme fuente de trabajo sin paga la constituían los prisioneros de la Zona del Canal, principalmente los negros antillanos y los obreros panameños. El código judicial que se aplicaba implicaba fuertes castigos como la prisión y los trabajos forzados. La tasa de prisioneros era muy alta en relación con la población de la Zona.

Una gran parte de los delitos encontrados a los obreros eran los llamados delitos contra la "moral". Claro está, la moral desde la óptica de los zoneítas blancos estadounidenses. Los prisioneros eran obligados a trabajar en carreteras y otras obras en la Zona. Frecuentemente recibían castigos por los guardias que los supervisaban. (Greene 2009, Cit. por Maloney, 2014)

Tercera de cuatro entregas.

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Viernes 31 de julio de 2026

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