¡Un Puerto Rico nuevo es posible!
Desde el 2007, Puerto Rico está sumido en una grave crisis fiscal, económica, social y política. Se ha señalado que esta crisis económica es más profunda y que tiene consecuencias más graves que la gran crisis del capitalismo que comenzó en 1929.
Esta situación se prolongó por toda la década de los treinta. La crisis actual se ha complicado por la enorme deuda gubernamental que tiene Puerto Rico. La misma asciende a la totalidad de $73,000,000,000 (setenta y tres mil millones de dólares). Esta deuda fue contraída por diferentes administraciones de Puerto Rico.
El gobernador Luis Fortuño (2009-2012) gastó mucho más dinero de lo que debía y recurrió nuevamente al mercado de valores. Para tratar de palear la crisis, este gobernador promulgó una orden ejecutiva, declarando una emergencia fiscal en Puerto Rico en complicidad con la legislatura. Aprobaron una legislación que le permitió suspender de empleo a más de 30,000 empleados públicos. El gobernador Fortuño y su Partido Nuevo Progresista buscaron la reelección en el 2012, tratando de ocultar esta realidad económica y social.
En las elecciones de ese año, el Partido Popular Democrático ganó el torneo electoral, con Alejandro García Padilla como gobernador. Al este recibir con sus colaboradores el gobierno de manos de Luis Fortuño y sus ayudantes, se percataron de la falsificación de los datos económicos y sociales cometidos por la administración del antiguo gobernador. Inmediatamente, el nuevo gobierno popular comenzó las justificaciones de no hacer obras, amparándose en la caótica situación económica que había heredado.
Las posiciones y acciones neoliberales que usó inicialmente el gobernador comenzaron a ser antipáticas para el pueblo. La creación de entidades público-privadas que han alcanzado mala fama en el mundo capitalista por su interés desmedido en adquirir enormes ganancias fue una de sus propuestas iniciales. También García Padilla aumentó de forma desproporcionada los impuestos, afectando principalmente a los trabajadores y sectores medios de la isla. Su falta de liderato político con el pueblo, y aun entre sus seguidores, comenzó a erosionar su figura y su credibilidad. Intentos genuinos de realizar una verdadera reforma contributiva no pudieron aprobarse en la legislatura por su falta de liderato en su propio partido.
Las casas acreditadoras de crédito en el mercado de valores (Moody's, Standard's and Poor's, por ejemplo) redujeron una y otra vez la clasificación del crédito de Puerto Rico, cerrando el acceso a este importante mercado. Se creó un verdadero caos entre miembros de la clase trabajadora que habían invertido el producto de todos sus ahorros y pensiones en el Gobierno de Puerto Rico. Estos perdieron varias centenas de miles de dólares (lo que equivale a muchos millones de dólares) y en no muy pocos casos, la pérdida de sus pensiones por el resto de su vida.
Frente a esta situación económica, el pueblo comenzó a buscar alternativas para mejorar sus condiciones de vida. Han sido cientos de miles, entre ellos muchos profesionales, los que optaron por la emigración a Estados Unidos, principalmente al estado de Florida y hacia otros países. Lo que en los años de 1945-1960 se consideró como una salida al problema de la sobrepoblación, la cual era estimulada por el propio gobierno, ahora se ve como una limitación, ya que este movimiento poblacional tiende a reducir la base contributiva en el país. Por otra parte, el Gobierno no ha conseguido renegociar la deuda pública, y el Gobierno federal de Estados Unidos decidió no interferir en la grave situación económica de Puerto Rico.
Muchas personas en la isla nos hemos "reinventado" en busca de mejores recursos, desarrollando nuevas destrezas laborales. De esta forma podemos contribuir a mejorar nuestro ingreso y mejorar las condiciones de vida. Muchos de nuestros jóvenes han comenzado a desarrollar una visión empresarial, obteniendo financiamiento público y privado para sus nuevas actividades productivas. El cambio más radical que se ha presentado en nuestra economía es en el sector agrícola. Muchos obreros, entre ellos jóvenes emprendedores, han vuelto a cultivar la tierra. Se está creando una cultura de diversificación económica. El objetivo económico principal que se persigue no es solo vender los productos -agrícolas o industriales- en Puerto Rico, sino poder exportar los mismos a otros países.
Tenemos que aprender de algunas moralejas, por ejemplo los chinos en su idioma no tienen alfabético fonético, pero el ideograma que representa la palabra crisis es muy parecido al que representa la palabra oportunidad. Convirtamos la crisis en una oportunidad. ¡Un Puerto Rico nuevo es posible!
Docente Jubilado. Universidad de Puerto Rico.