Un raro inicio en el segundo año
Acciones contra periodistas, el uso de la fuerza contra una huelga obrera, un sustancial incremento en el costo de la vida luego que se puso en ejecución el 7%, así como la crisis en la Alcaldía capitalina, marcan el inicio del segundo año del gobierno de Ricardo Martinelli. Se trata de una situación que parece reclamar de esta administración un alto para el balance y el decantamiento de un método y un estilo en el tratamiento de la cosa pública. Resulta comprensible que respecto a los temas de seguridad ciudadana se le haya dado mayor beligerancia a la Policía Nacional, pero nada tiene de acertado ensañarse contra el sector decente de la sociedad, a menos que quienes desarrollen este estilo no se percaten del daño que le hacen a la imagen misma del gobierno. En ese caso las propias autoridades deben estar vigilantes. La fuerza es un componente en la gobernabilidad que debe usarse con prudencia, sin desbordarse, por cuanto que sus consecuencias no se limitan al objetivo inmediato que se confronta. Un país que no sea capaz de resolver una crisis sin recurrir a acciones violentas, expone un escenario que rechaza el conjunto de la sociedad y que puede afectar también las buenas intenciones de quienes llegan al país con el interés de invertir. Hasta ahora la paz social que ha respirado Panamá ha sido uno de los principales activos de su desarrollo económico y nadie debe conspirar contra ella.
