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Un tema de todos


La instalación ayer de la Comisión Especial de Consulta para reformar la Constitución Nacional representa un acontecimiento de trascendental importancia para el país.

Los nueve notables que la conforman tendrán sobre sus hombros la tarea de actualizar la Carta Fundamental que rige al Estado panameño, con la participación de todos los sectores del país.

Una nueva Constitución no será una fórmula mágica que acabará con los problemas que aquejan a la sociedad panameña, pero establecerá la columna vertebral del ordenamiento político y jurídico para que los órganos del Estado y los ciudadanos trabajen en la búsqueda de esas soluciones.

Si bien es cierto, el Ejecutivo entregó ayer a la Comisión Especial un borrador de reformas, los notables deben empezar a trabajar sin agendas preconcebidas y no deben permitir que ningún sector les imponga temas que no cuenten con un consenso.

Los integrantes de esta Comisión son personas probas con una destacada trayectoria pública, eso es un paso en la dirección correcta; no obstante, ahora les tocará demostrar que pueden llevar adelante la difícil tarea de consensuar un documento que cumpla con las expectativas que tiene el país sobre el tema.

Los notables tienen el aval presidencial de cambiar lo que consideren; sin embargo, tienen que hacerle entender al presidente Ricardo Martinelli y a su Gobierno que estas no son sus reformas, porque la Constitución es de todos los panameños y no de los gobernantes de turno.

Estas reformas no deben servir para introducir cambios superficiales dirigidos a satisfacer los intereses de determinado sector, la oportunidad es propicia para hacer una revisión a conciencia y poniendo por delante el bienestar del país.

Los panameños hemos demostrado con anterioridad que podemos sobreponernos a intereses particulares para llegar a consenso en temas de Estado. Esta es una nueva oportunidad para ello. El documento que salga de esta iniciativa debe servir de pilar fundamental para la consolidación de nuestra gran Nación.