Un tema espinoso
La Asamblea Nacional se dispone a discutir, en sesiones extraordinarias, un tema que resulta polémico y que cambiaría todo el proceso electoral que conocemos los panameños.
La posible instauración en el país de la segunda vuelta electoral ha levantado toda clase de pasiones y opiniones provenientes de diferentes sectores.
El aspecto medular de la polémica radica en que si la medida debe aprobarse dentro del paquete de reformas electorales que discutirá la Asamblea o mediante una reforma a la Constitución Nacional.
En los medios de comunicación social se han vertido opiniones políticas que, por lo general, carecen de fundamento jurídico, y que buscan más bien satisfacer los intereses de determinados grupos.
También se han planteado otras de estudiosos de la Constitución Nacional que contienen bases jurídicas y académicas, que nada tienen que ver con la pasión que producen los temas electorales.
El debate político-electoral centra el tema en la conveniencia o no que tendría la medida para los que están en el oficialismo y en la oposición.
Mientras, destacados constitucionalistas advierten la necesidad de elevar el tema al rango constitucional y la posibilidad de que la medida sea declarada inconstitucional por la Corte Suprema, si es aprobada mediante otro mecanismo que no sea la reforma a la Carta Magna.
La Asamblea Nacional nuevamente acapara la atención del país. Debatir y tomar una decisión sobre un tema tan delicado, sin abrirlo a un amplio debate nacional en el que participen conocedores de la materia, resultaría peligroso.
Una vez más, la sociedad panameña espera que sus diputados se despojen de sus intereses particulares y políticos para actuar en aras del bienestar nacional.
La Asamblea no puede darse el lujo de equivocarse en la forma como será tratado este trascendental tema. La segunda vuelta electoral es un tema de mucha importancia para discutirlo anteponiendo los intereses de los políticos por encima de los del país.
