Un trío clásico
En nuestra sociedad hay un trío clásico de personas que con frecuenta protagonizan una escena a saber: Dos de ellas conversan. Se presenta un interruptor, audaz y maleducado, que sin respeto alguno por el que está hablándole al otro se dirige al que lo estaba escuchando. Este, de tonto e ignorante, desatiende a su interlocutor para escuchar al intruso en vez de desarmarlo con una sonrisa diciéndole que con gusto lo atenderá cuando termine de hablar con la persona a quien él ha interrumpido. Y más tonto aún demuestra ser el que, interrumpido, permanece dócilmente en espera de que el audaz interruptor y el tonto a quien él le hablaba y comenzó a escucharlo, entablen conversación mientras él permanece en silencio como si fuera un convidado de piedra.
Esta escena se ve a diario en todas partes y resulta desagradable presenciarla aunque no sea uno mismo quien sufra la impertinencia del indecoroso arrivista que bien merece que se le dé una lección de urbanidad.
