Un verdadero amigo
Todavía nos levantamos y nos es difícil asimilar la pérdida de nuestro amigo, un joven amable, caballeroso, sensible a las necesidades y problemas de las personas con las que, como yo, mantenía una amistad verdadera.
Alguien dijo una vez que el verdadero amigo es como la sangre, que llega rápidamente a la herida para fluir con toda libertad. “Así era mi amigo Danielle, no sé cómo lo veían los demás, pero para mí, un héroe sin capa, quien a pesar de tener mucho, nunca hizo alarde de esa condición. Esto lo elevaba con mucha sencillez dentro de su entorno social”, me comentaba mi hija.
Me atrevo a escribir porque no quiero que los que no lo conocieron se equivoquen y dicten contra él un juicio errado, era honesto estudioso, muy buena gente, nos apoyaba siempre. Cómo no vamos a extrañarlo, sería una posición incorrecta el no hacerlo.
Dios todo lo sabe y él solo sabrá por qué permitió que se fuera tan rápido, sabiendo que él era una persona tan maravillosa, digno de ser llamado amigo. Sé que hablo por muchos jóvenes que lograron conocerlo y saben que lo que expreso es simplemente la verdad.
Mi opinión es que debemos aprender a valorar la amistad; Danielle era muy amoroso, atento, las personas como él son difíciles de encontrar, siempre humilde. Nunca se olvidaba de los cumpleaños de sus amigos, le gustaba celebrar y disfrutar con ellos. Mi hija recuerda aquella tarde en que estaba sola en Panamá y cuando menos lo esperaba recibió una llamada, “¡Feliz cumpleaños!”. Saltó de alegría, no podía creerlo, él llamó a otros compañeros y los reunió para festejarla.
Ella nunca olvidará los buenos momentos del colegio, luego cuando llegaron a la universidad, cuando Danielle llevaba a todos los compañeros a la playa, a comer pizza hecha por sus manos, buenos recuerdos que no se pueden arrancar del corazón.
“Dios te tenga en la gloria amigo Cipo, como te decíamos todos. Aquí tengo tu fotografía, le he contado a mis padres el buen amigo que eras y espero que todos los demás hagan lo mismo, al hablar con sus familiares, pues debe quedar plasmado en nuestra memoria el buen amigo que fuiste para todos, siempre vamos a recordarte. Hoy somos solidarios con tu familia, los que quedamos también tendremos que partir algún día, simplemente tú te nos adelantaste, nos unimos en un mismo amor para recordarte con mucho cariño”.
La amistad como todo lo auténtico no es ni fugaz ni engañosa ni pasajera, tiene vocación de futuro, por eso algunos dicen que un buen amigo lo es para toda la vida.