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Un viaje rápido pero peligroso


La delincuencia no da tregua en el Corredor Norte. Centenares de conductores vivieron horas de terror, cuando sus automóviles recibieron fuertes impactos con piedras que eran arrojadas desde algunas barriadas ubicadas cerca de esta vía de alto tráfico, cerca de Torrijos Carter.

La situación no es nueva; por el contrario, existen antecedentes de pandilleros que lanzan objetos a los automóviles para obligarlos a detenerse y después asaltarlos. Es peligroso recorrer este corredor de noche: la poca iluminación y la falta de seguridad generan el clima ideal para los criminales.

Que un objeto contundente impacte un vehículo que por las condiciones de la autopista viaja a 100 kilómetros por hora puede ser fatal.

Solo imagine una roca o un pedazo de bloque cayendo sobre su parabrisas. Las personas que han vivido esa experiencia relatan que son segundos desesperantes en los que no saben si frenar o acelerar.

Las autoridades sostienen que han realizado varios operativos para detener a los delincuentes, pero ha resultado complicado detectar a las personas que se dedican a esta clase de delitos. Mientras tanto, los conductores afectados se sienten impotentes, porque sus automóviles han quedado sin vidrios y con serios daños en la carrocería.

La empresa concesionaria del Corredor Norte dice no tener responsabilidad sobre estos hechos, porque solo pueden garantizar el tránsito dentro del mismo. Las piedras son arrojadas desde afuera y es competencia de las autoridades policiales.

Lo cierto es que es necesario iniciar una investigación de oficio y realizar las averiguaciones necesarias para tratar de detener a estos criminales que atentan contra la vida de personas honestas.

Eso no puede estar ocurriendo en pleno 2012, cuando la seguridad debe ser prioridad para todos.