Una Carlos Rosario para Panamá
Las escuelas “charter” son una alternativa para la educación pública en los Estados Unidos. Tienen programas dirigidos a grupos específicos de la comunidad y reciben y administran autónomamente fondos públicos, con rigurosas medidas de control. Están dirigidas a la instrucción de inmigrantes, a difundir la música, a la enseñanza especial. En fin, se especializan en educar a ciertos sectores de la sociedad, algunos vulnerables. En la capital norteamericana uno de esos grupos son los inmigrantes (salvadoreños, mexicanos, etíopes) que llegan sin ningún dominio del idioma inglés, con escaso del propio, a los cuales hay que ayudar para que se ajusten a su nuevo hogar y se integren en el mercado laboral. Su autonomía permite a sus rectores estructurar sus presupuestos, diseñar su plan de estudios, sin pasar por la administración centralizada del sistema escolar tradicional.
La escuela modelo que atiende anualmente a dos mil de esos inmigrantes en diferentes niveles es la Carlos Rosario International Charter School, nombrada en honor de un gran maestro y líder comunitario puertorriqueño, hoy presidida por la profesora Sonia Gutiérrez, su fundadora y tenaz gestora de lo que hoy es esa escuela para la comunidad latina, de mucha reputación en Washington.
Carlos Rosario promueve que los inmigrantes no se conviertan en una carga para la capital norteamericana y para ello ha desarrollado un programa básico para la enseñanza del inglés en ocho niveles, siendo el primero el que le permitiría al recién llegado, para usar un ejemplo, emplearse como lavaplatos en un restaurante. Una vez el adentro de su trabajo vea que el mesero gana más dinero, regresará a la escuela para elevar su nivel idiomático.
Además, la escuela analiza las necesidades del mercado laboral para así preparar a la gente que se necesita y será absorbida por éste. Cuenta con una escuela culinaria que prepara asistentes de cocina y futuros chefs; una de enfermería que adiestra a las auxiliares; otra de computación con diferentes niveles y especialidades en ese campo. Además ofrecen clases de ciudadanía, alfabetización familiar y cursos de equivalencia de educación secundaria. Disponen de un moderno departamento de servicios sociales, donde brindan consejería individual, talleres para preparación de empleos, asistencia y búsqueda de empleos y otras actividades como piano y yoga.
Preocupado como muchos para que los panameños afrontemos con seriedad el reto que significa trabajar en el sector turismo, la tecnología, el Canal, en industrias que exigen que se hable bien el inglés, la Carlos Rosario, por el desarrollo de su programa de enseñanza del inglés a los inmigrantes, bien puede servir de ejemplo para que los panameños, en los diferentes niveles podamos adaptar programas similares a los que allí se han perfeccionado, aprovechando al mismo tiempo esa experiencia en otros campos prioritarios.
