default

Una catástrofe que nos amenaza


El fenómeno de deshielo del Ártico es un fenómeno bastante conocido en nuestro país, ya que el mismo jugó un papel activo en la discusión relacionada con el proyecto de ampliación del Canal de Panamá. Sin embargo, los procesos básicos que están detrás del mismo y sus posibles consecuencias ambientales son poco conocidos, por lo que resulta útil hacer un esfuerzo por divulgarlos, a fin de alertar sobre la necesaria transformación que hace falta introducir en lo que podemos llamar la relación metabólica entre la sociedad y la naturaleza.

Se trata, para comenzar, de un devenir que siendo un resultado del calentamiento global producido por la emisión de gases invernaderos, amenaza ahora con generar un proceso de retroalimentación capaz de acelerar sus efectos adversos. El problema básico es que, de acuerdo a los resultados de las investigaciones realizadas por un equipo de científicos dirigidos por Kevin Schaefer para el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de la Universidad de Colorado, el proceso de disolución de permafrost en 13 millones de kilómetros cuadrados en Alaska, Canadá y Siberia, producto del calentamiento global, puede llevar a liberar hacia el medio ambiente enormes cantidades de carbón y metano. Concretamente, de acuerdo a estos autores, hacia el 2200 entre el 29% y el 59% del permafrost de estas regiones, el cual tomó miles de años para formarse, habría desaparecido irremediablemente. Como consecuencia de esto se estaría cargando a la atmósfera con una cantidad adicional de carbón que estaría entre las 64 y 190 gigatoneladas, con lo que la concentración de este elemento en la misma se incrementaría en cerca de un 20%. De acuerdo al modelo utilizado en la investigación esta mayor presencia de carbón en la atmósfera generaría un incremento de aproximadamente 3 grados centígrados en la temperatura media de la Tierra; situación extremadamente peligrosa habida cuenta que este incremento en la temperatura terrestre media se debe sumar a los 3 a 6 grados centígrados adicionales que, por su parte, puede generar la continua quema de combustibles fósiles que produce el sistema económico. También debería agregarse el impacto de la emisión de metano, que se calcula en 8 millones de toneladas anuales a partir del poco profundo Ártico del este siberiano.

El carácter catastrófico de estas tendencias está dado por el hecho de que, de acuerdo a las proyecciones de algunos científicos, un incremento de 3 grados centígrados de la temperatura terrestre sobre el nivel observado antes de la Revolución Industrial convertiría a los océanos y los bosques en emisores netos de carbón. Un incremento de 6 grados centígrados en la misma, por su parte, significaría la desaparición del 90% de las especies vivas y de un 80% de la humanidad. La necesidad de enfrentar esta catástrofe solo será posible en la medida en que abandonemos el actual sistema basado en el lucro y la acumulación expansiva, introduciendo una sociedad profundamente solidaria que pueda ser calificada de civilización ecológica.

jovajun@yahoo.com