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Una cierta fatiga


Hay síntomas de que el boom de las ONG presenta cierta fatiga en relación al impulso de su primer fervor. Muchas corren peligro de burocratizarse y de mantenerse a costa del erario público por su incapacidad para convencer a los voluntarios sociales de que son ellos quienes deben sostener la asociación y promover la ayuda de otras personas, sobre todo de las que sólo se conmueven cuando hay catástrofes. ¿Habrá más catástrofe que 40,000 seres humanos que cada día mueren de hambre, y de enfermedades provocadas por la misma?

Con excepción de trabajadores en paro, de jóvenes sin ingresos y de jubilados que vivan de sus pensiones no deben admitirse a personas que piensan que “ya aportan” su trabajo y su tiempo. Nadie les impide ejercitar su filantropía por su cuenta, ni las ONG están obligadas a admitir a cualquiera que lo pretenda. Pues no es posible mantener una organización sin las estructuras necesarias. Defecto de una sociedad de la gratuidad que luego tiene que recurrir a las arcas del Estado, sindicatos, patronales, religiones o entidades filantrópicas. Se necesitan más asociaciones humanitarias: en los barrios, en las comunidades, en las universidades, en el campo y en la ciudad, en el Norte y en el Sur. Lo que caracteriza al voluntariado social es su pasión por la justicia, sin esperar nada a cambio.

Muchos voluntarios sociales temen ser instrumentalizados por poderes políticos, económicos, financieros o ideológicos. Recordemos las características del voluntariado social: Gratuidad, conciencia de ser para los demás. Continuidad, no crear necesidades en personas que no vayamos a seguir ayudando. Preferencia vocacional del voluntario, uno hace mejor aquello que le gusta y para lo que está más preparado. Responsabilidad personal, sostenida por la organización con la que trabaja. Conocimiento y respeto de las personas o pueblos con los que se relacionen.

De ahí, que nada se aleje más de un auténtico voluntariado social que: Invadir el terreno de los profesionales. Imponer ideologías, políticas, culturales o religiosas; aunque cada uno tenga sus opciones personales. Crear dependencia con el asistencialismo, el voluntario desarrolla en las personas capacidades que les lleven a la autonomía, aunque a veces tengamos que atender necesidades urgentes.

El voluntariado aporta un plus de humanidad, la delicadeza en el modo y la firmeza en los fines.