Una ciudad sitiada...
Las imágenes transmitidas por los noticieros de los hechos suscitados en la provincia de Colón son deprimentes y desalentadores.
No es posible que una provincia pujante y de gente noble se encuentre sitiada por enfrentamientos entre la Policía Nacional y personas que se han aprovechado de la situación para saquear, vandalizar y provocar desasosiego.
Sí, es cierto que existe el rechazo a la venta de los terrenos de la Zona Libre de Colón por parte de algunos sectores, y están en todo su derecho, pero el fin no siempre justifica los medios. Todos tenemos derecho a disentir, lo que no se aprueba es que se haga a la brava, con pistola en mano y poniendo en peligro la vida de muchos colonenses honestos .
La situación es preocupante, por un lado civiles utilizando armamento de grueso calibre en contra de la Policía, y por el otro denuncias de abuso policial por parte de los agentes del orden público que fueron llamados a proteger y servir.
El centro de Colón se ha convertido en un punto peligroso, donde las balas van y vienen, por parte de civiles y de la policía; las bombas lacrimógenas quedaron en segundo plano; ya no es seguro transitar por este lugar, me contó un amigo empresario que hace negocio en Zona Libre.
Pero lo que entristece mucho más es que este escenario hostil está siendo visto a nivel internacional. ¿Qué mensaje estamos enviando a los inversionistas y al turista que ve a Panamá como un paraíso en el que hay seguridad? Hay que hacer un alto a la violencia. Eso pide no solo el pueblo colonense sino todo Panamá. Hay que hacer un alto para lograr acercamientos, para conversar, para lograr un punto medio sobre la polémica Ley 72.
Para esto todas las partes involucradas deben ceder, para devolver la paz y la tranquilidad que el colonense necesita, porque más de una docena de heridos de bala y un menor de edad muerto es una estadística deprimente, por lo que no se puede esperar a que se pierda la vida de otra persona inocente para reaccionar.