Una decisión incongruente
El asilo otorgado por el gobierno panameño a la exdirectora del DAS de Colombia siembra inquietudes y genera mensajes confusos. Hasta hace pocos meses el gobierno panameño expresó abiertamente su oposición a las interceptaciones telefónicas practicadas por la ex procuradora Ana Matilde Gómez. De hecho fue esa la razón oficial para destituirla del cargo tras un sonado juicio en la Corte Suprema de Justicia. ¿Cómo se explica que a vuelta de página sea el mismo gobierno el que otorgue asilo a una funcionaria acusada en su país por el mismo delito? Aflora un explícito contrasentido que permite pensar que en política se puede tener dos caras para un mismo hecho, después que este convenga a las autoridades, aunque las desenmascare.
Las razones invocadas hasta ahora por el gobierno no cumplen con las normas que para tal fin fijan las leyes, a menos que el gobierno panameño guarde como un secreto de seguridad los verdaderos motivos detrás de tan incoherente e insensata decisión. Más aún, si hasta ahora Panamá ha brindado solidaridad al hermano país, ante la queja del gobierno de Juan Manuel Santos, resentido por el asilo panameño, cabe preguntarse ¿con qué tendencia o facción de la nación colombiana se está alineando el gobierno panameño?
