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Una elección que causa tristeza


Las eleccciones a la Rectoría en la Universidad de Panamá han llegado a un punto que causa tristeza. Lo que desde el principio debió ser una lucha intelectual para medir cuál plan académico y de organización administrativa beneficia más a la principal casa de estudios del país, ha degenerado en una disputa de acusaciones públicas y demandas legales.

El ambiente electoral que se vive en la Universidad de Panamá denota la realidad imperante en esta institución. Pareciera que los vicios existentes en los comicios políticos del resto del país se han enquistado allí e impiden que haya un proceso eleccionario transparente y de altura, como lo exige la sociedad panameña.

Las denuncias del uso de recursos universitarios en favor de determinada candidatura y de obstáculos para el libre desarrollo de otras, empañan una elección que debiera ser ejemplo para el país. El libre juego de ideas y la igualdad de condiciones deberían marcar este proceso.

En estas elecciones no están en juego únicamente las aspiraciones de determinadas personas, es el futuro y el bienestar del país lo que se debate. Panamá atraviesa por un buen momento económico y las perspectivas de crecimiento son halagadoras; sin embargo, los sectores productivos cuestionan la calidad de nuestros profesionales.

Urge entonces que la Universidad de Panamá levante el perfil profesional de sus egresados, y eso solo se logra con planes académicos competitivos, con docentes actualizados, con estructuras adecuadas, con tecnología y con un libre rejuego de ideas. En eso, deben concentrarse los candidatos.