Una entidad que actúa dentro de la legalidad
Es de conocimiento público que la diputada Marylín Vallarino ha cuestionado públicamente a la ministra de Ampyme, Giselle Burillo, por haber cancelado un contrato de 170 mil dólares a favor de la Fundación para el Desarrollo Integral de la Mujer y la Familia (Fundader), con fundamento en que Ampyme implementó un plan de contención del gasto.
Esta polémica ha traído al tapete el cuestionamiento de quienes buscan actos ilegales donde no los hay. De ahí, que han puesto en duda si es legal que la diputada haga negocios con el Estado a través de una fundación privada.
En primer lugar, hay que señalar que Fundader es una fundación sin fines de lucro, creada para beneficiar a las familias más pobres de Arraiján, mediante educación y orientación de manera gratuita. Consecuentemente, es una persona jurídica sujeta a derechos y obligaciones, e independiente de la diputada como persona natural.
Es importante aclarar que las organizaciones sin fines de lucro pueden hacer negocios lícitos para obtener ganancias, con la diferencia de que las ganancias obtenidas no se reparten entre los asociados, sino que son destinadas a los fines y objetivos para los cuales fue creada la organización.
Visto lo anterior, es completamente legal que Fundader participe en los actos públicos de Ampyme, cumpliendo con los requisitos establecidos por Panamá Compra. Y con el valor agregado de que es una fundación que por su propia naturaleza procura el mayor beneficio de quienes toman estas capacitaciones, ya que sus programas técnicos están enriquecidos con contenidos de desarrollo personal, autoestima, principios y valores cívicos, responsabilidad social, comunicación, liderazgo, mejoramiento continuo y otros, los cuales impregnan de “sustentabilidad” su proceso educativo.
La seriedad que reviste a Fundader se percibe nada más que con ver las instalaciones de su sede en Arraiján cabecera, que cuenta con un moderno edificio que se quedó chico, debido a la cantidad de mujeres que capacitan. Y por ello, se hacen anexos para satisfacer la demanda de arraijaneñas, capireñas y chorreranas que asisten a estas capacitaciones que brinda Fundader, y que se han convertido en una nueva forma de vida para ellas, al transformarse en una palanca económica para salir de la pobreza y la miseria.
La población femenina atendida en ambos centros es de aproximadamente 1,500 personas, que pueden seleccionar ser capacitadas en un oficio, dentro de un menú de once (11) opciones: panadería, repostería, costura básica y típica, belleza, inglés, informática, así como hotelería, turismo, agricultura orgánica y lectura de planos.
Abogado ambientalista.