default

Una esposa confundida

Por: Redacción 27/08/2016

Monseñor Emiliani, estoy frustrada en mi relación con mi marido. Me casé ilusionada con él por todas sus cualidades y las atenciones que me hacía. Me tenía siempre en primer lugar. De un tiempo para acá, calculo unos seis años, se transformó en un hombre frío, indiferente a mí e incluso con nuestros tres hijos. Le noto una apatía en todo lo que se relaciona con nuestra relación matrimonial. Llega al extremo de que me trata algunas veces como una extraña, o así lo siento yo. Le pregunto: ¿qué le pasa?, y me dice que todo está bien, que nada más que está cansado, que quiere estar solo, que no quiere ahora hablar con nadie… En fin, ya tenemos catorce años de casados. Yo me siento triste, desilusionada y me preocupa algo: siento que se está muriendo mi amor hacia él. En el trabajo tengo un compañero con un excelente humor, que siempre tiene para conmigo una palabra positiva. Siento que me estima mucho. Él está casado. Nunca me ha insinuado nada, ni tampoco yo he demostrado nada. Yo no quiero faltarle a mi marido, pero me molesta que no me determine. Yo necesito un esposo que sea amigo, que me estime, me admire y no solo me busque para tener relaciones íntimas.

Estimada señora. Están ustedes pasando por una crisis que se da en ciertos periodos del matrimonio y él ha sido el que se dejó llevar por la rutina, el que dejó de admirar lo mucho que usted vale y el que quiere mantener una relación fría, pensando que todo está bien, con tal de que él esté en su casa. Esta situación puede ser peligrosa. Ya usted habla de que se está fijando en otro hombre. Está ya comparando a ambos y ve lo positivo que tiene su compañero de trabajo. Yo quisiera suplicarle que no piense en enredar su vida con otro hombre, que además es casado. Aunque su marido haya perdido el "brillo de los años anteriores", es cuestión de tener paciencia, de promover la manera de que renazca en él su interés por usted.

Invítelo a pasar un fin de semana fuera de casa. Sea creativa en cuanto a distracciones donde ambos puedan pasar un tiempo divertido. Anímelo y mantenga la alegría. Recuerde por otra parte el estrés por preocupaciones, tensión en un mundo competitivo y quizá algún tipo de leve depresión que puede tener su marido.

Debería él buscar asesoría psicológica y por supuesto espiritual. Recuerde todas las características positivas que la hicieron enamorarse de su esposo. Él es el mismo, solo que deprimido o agotado mentalmente.

Ore por él, también ore con él, pida oración de un grupo cristiano por su matrimonio y crea en el poder de Dios, que salvará su matrimonio, porque con Dios somos invencibles.

Monseñor

Edición Impresa

Jueves 23 de julio de 2026