default

Una esposa confundida

Por: Redacción 20/12/2014

Monseñor Rómulo Emiliani, estoy frustrada en mi relación con mi marido. Me casé ilusionada con él por todas sus cualidades y las atenciones que me hacía. Me tenía siempre en primer lugar. De un tiempo para acá, calculo unos seis años, se transformó en un hombre frío, indiferente a mí e incluso con nuestros tres hijos. Le noto una apatía en todo lo que se relaciona con nuestra relación matrimonial. Llega al extremo de que me trata algunas veces como una extraña, o así lo siento yo. Le pregunto qué le pasa y me dice que todo está bien, que nada más está cansado, que quiere estar solo, que no quiere ahora hablar con nadie…

NO SE DEJE INFLUENCIAR POR SU ACTITUD FRÍA Y MANTENGA USTED EL OPTIMISMO, LA ESPONTANEIDAD Y MÁS BIEN INYÉCTELE USTED ENERGÍA A LA RELACIÓN CON SU ALEGRÍA.

En fin, ya tenemos catorce años de casados. Yo me siento triste, desilusionada y me preocupa algo: siento que se está muriendo mi amor hacia él. Yo llego de mi trabajo una hora antes que él y ya no lo espero como antes. Sé que no va aceptar mis atenciones o pondrá mala cara; entonces me retraigo y me desánimo.

En el trabajo tengo un compañero con un excelente humor, que siempre tiene para conmigo una palabra positiva. Siento que me estima mucho. El está casado. Nunca me ha insinuado nada, ni tampoco yo he demostrado nada. Pero me atrae como se comporta conmigo y alguna vez, hasta algún piropo me ha echado, pero sin malicia, según creo. Esto me está preocupando. Yo no quiero faltarle a mi marido, pero me molesta que no me determine muchas veces, que no diga si hice bien una comida, si le gustó mi vestido nuevo, si le agradó el cambio de color de cabello que hice hace poco. En fin, apático e indiferente. No creo que me haya faltado desde que nos casamos.

Siempre llega a la casa a la hora prevista, salvo algunas reuniones de la empresa o del club al que pertenece. Mis amigas dicen que tengo un gran marido por eso. Económicamente nos hemos superado bastante en los últimos años. Pero yo necesito un esposo que sea amigo, que me estime, me admire y no solo me busque para tener relaciones íntimas.

Estimada señora. Están ustedes pasando por una crisis que se da en ciertos periodos del matrimonio y él ha sido el que se dejó llevar por la rutina, el que dejó de admirar lo mucho que usted vale y el que quiere mantener una relación fría, pensando que todo está bien, con tal de que él esté en su casa.

Esta situación puede ser peligrosa. Ya usted habla de que se está fijando en otro hombre. Está ya comparando a ambos y ve lo positivo que tiene su compañero de trabajo. Yo quisiera suplicarle que no piense en enredar su vida con otro hombre, que además es casado. Aunque su marido haya perdido el “brillo de los años anteriores”, es cuestión de tener paciencia, de promover la manera de que renazca en él su interés por usted y para eso, yo le digo que debe usted “pulirse todo lo que pueda”. Sí, es cuestión de despertar en él de nuevo su admiración por usted. Supérese por favor intelectualmente, no descuide su apariencia física, mejore su arte culinario, busque entrar en diálogo con él en aquellas cosas que a él interesen. Invítelo a pasar un fin de semana fuera de casa. Sea creativa en cuanto a distracciones en las que ambos puedan pasar un tiempo divertido.

ORE POR ÉL, TAMBIÉN ORE CON ÉL, PIDA ORACIÓN DE UN GRUPO CRISTIANO POR SU MATRIMONIO Y CREA EN EL PODER DE DIOS, QUE SALVARÁ SU MATRIMONIO, PORQUE CON DIOS SOMOS INVENCIBLES.

Sea usted positiva y aunque él esté retraído, usted rompa esas “fronteras” creadas por él y anímelo y mantenga la alegría. Recuerde por otra parte el estrés por preocupaciones, tensión en un mundo competitivo y quizá algún tipo de leve depresión que puede tener su marido. Todo eso influye en su comportamiento. Debería él buscar asesoría psicológica y, por supuesto, espiritual. Usted podría con todo respecto sugerirle eso.

Le pido por favor que no se deje influenciar por su actitud fría y mantenga usted el optimismo, la espontaneidad y más bien inyéctele usted energía a la relación con su alegría.

Recuerde todas las características positivas que lo hicieron enamorarse de su esposo. Él es el mismo, solo que deprimido o agotado mentalmente. Ore por él, también ore con él, pida oración de un grupo cristiano por su matrimonio y crea en el poder de Dios, que salvará su matrimonio, porque con Dios somos invencibles.

Edición Impresa

Miércoles 5 de agosto de 2026