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Una genial idea


Los 21 años que duró la dictadura militar constituyen la época más oscura en la historia republicana de Panamá. En ese lapso se cometieron todo tipo de abusos, violaciones a los derechos humanos, el saqueo de la Cosa Pública y la venta del país al narcotráfico.

Son eventos que los textos de historia nacionales insisten en desconocer. Esto resulta peligroso, porque los pueblos que desconocen su historia están condenados a repetir sus errores.

La iniciativa planteada por la Fundación Democracia y Libertad para crear el “Museo de la libertad y los derechos humanos, un Museo de la democracia”, es oportuna y genial.

Esta instalación llenaría un vacío importante en la sociedad panameña, no solo por el aporte que haría para que las nuevas generaciones conozcan una de las fases más importantes de la historia patria, sino por los postulados democráticos y de respeto a los derechos humanos que encierra.

El hecho de que la idea provenga de una fundación transmite la tranquilidad de que el material que allí se exponga será imparcial y objetivo. Argumentos hay de parte y parte; hay quienes atribuyen a la época militar conquistas sociales y la reversión del Canal de Panamá.

Lo importante es que la generación menor a los 30 años que, poco o nada conoce sobre esta época, pueda sacar sus propias conclusiones.

El Museo de la libertad y los derechos humanos ya recibió el empuje inicial de parte del Estado, que le donó el lote 19 de la Calzada de Amador para que allí se instale.

Ahora le toca a la sociedad panameña poner su parte con donaciones y contribuciones para llegar a los 12,800,000 dólares que costará la obra.

Serán 3,500 metros cuadrados de historia, que le recordarán a los panameños el valor que tiene la democracia, la convivencia pacífica y el respeto a los derechos fundamentales.

El proyectado museo será, indudablemente, un vehículo eficaz para la formación de ciudadanos amantes de la libertad y estará allí para recordarnos todos los días que tiempos como esos jamás deben regresar.