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Una gran pena


REDACCION / PANAMA AMERICA

Es inevitable no sentir algo de vergüenza. Que los diputados de la Asamblea Nacional tengan que ser llamados con una lista en mano para verificar si asisten al Pleno a cumplir con su trabajo, no es algo por lo cual los panameños pueden sentir orgullo.

¿Son realmente necesarios los cambios en el reglamento interno de la Asamblea? Si por un momento los diputados de los distintos partidos políticos se concentran en cumplir con su deber de legislar y asistir puntualmente a la Asamblea, ni siquiera se estaría discutiendo este tema.

Es un asunto cultural y que por años se ha convertido en polémica. Los diputados no asisten al Pleno y prefieren enviar a sus suplentes, con justificación o sin ella, no es correcto que evadan su responsabilidad.

En distintos periodos, siempre han salido a relucir temas controversiales como la asistencia de los diputados, las tardanzas, los privilegios y el gasto exagerado de recursos en actividades que no tienen nada que ver con la Asamblea.

Los diputados no son representantes de corregimiento, aunque sea la comunidad que los busque para resolver el mínimo problema en sus barrios. Son elegidos para legislar y eso les debe quedar claro.

A medida que se acercan las elecciones, se incrementan las excusas de los diputados para no ir al Pleno. La mayoría se concentra en sus circuitos y aumentan las actividades políticas en busca de la reelección.

Incluso, dentro de sus partidos políticos también libran una difícil batalla para conservar sus puestos y ganar en las respectivas primarias.

Los “padres de la patria” deben ser ejemplo de responsabilidad. Con sus acciones en la Asamblea, demuestran la lealtad a los ciudadanos que los eligieron para representarlos.