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Una guerra ajena


REDACCION / PANAMA AMERICA

El proceso de paz que mantiene el Gobierno colombiano y las guerrillas del Frente Armado Revolucionario de Colombia (FARC) también tendrá sus repercusiones en Panamá.

Las actividades irregulares de las FARC cerca de la frontera con Panamá ha provocado por muchos años serios problemas en las comunidades panameñas en Darién.

Incluso existen antecedentes muy lamentables, en los que guerrilleros han atentando contra ciudadanos panameños. La seguridad en esa zona fronteriza debe ser extrema, tomando en consideración que los guerrilleros colombianos también se dedican al narcotráfico.

A pesar de la importancia de este proceso de paz, es importante no dejar en la impunidad las muertes de cientos de personas inocentes que han sido víctimas de las FARC. Imposible olvidar el drama de los secuestros, en los que los principales culpables han sido las FARC. Es muy cierto que el diálogo es la mejor alternativa para lograr la paz en Colombia, después de vivir por tantos años en guerra.

Irónicamente, mientras se desarrolla este proceso histórico, existen líderes políticos de ese país que insisten en mantener las medidas de fuerza. Y es entendible esta posición si se revisan los grandes golpes que ha recibido la cúpula de este movimiento guerrillero.

Sus hombres más fuertes, esos mismos que comandaron toda clase de acciones violentas, están muertos. La Policía colombiana y el Ejército de ese país debilitaron con sus operaciones las estructuras de las FARC, de eso no existe duda.

Si se logra la paz en Colombia, el clima de inseguridad que se respira en la frontera con Panamá bajará. Al igual, eso tendría un efecto directo sobre el narcotráfico, que es el motor de muchos crímenes en la región.

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Martes 18 de agosto de 2026