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Una historia gloriosa

Por: Redacción 19/11/2013

Alberto Valdés Tola / Sociólogo (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Si nos guiamos por la cartografía oficial de América, no tardaremos en identificar al Istmo como una diminuta franja de tierra que une los dos extremos geográficos que componen el continente americano; sin embargo, si echamos una fugaz mirada a nuestra historia patria percibiremos, quizás con asombro, que su grandeza trasciende sus dimensiones y límites geográficos porque Panamá, lejos de ser una ocurrencia geopolítica del sistema mundo (lo cual es innegable), ha sido y es tierra de sacrificio, en donde hombres y mujeres, de todas las etnias y de todos los estratos socioeconómicos han edificado un universo sociopolítico independiente y soberano, en donde los anhelos de esfuerzo, superación y progreso siempre han marcado la tónica del ser panameño.

PANAMÁ FUE DESDE SUS INICIOS UN CENTRO DE COMUNICACIONES Y TRANSPORTE MUNDIAL, LO CUAL SE EVIDENCIA DESDE LA COLONIA, CON EL CAMINO DE CRUCES; EN LA ETAPA DE UNIÓN A COLOMBIA, CON EL FERROCARRIL TRANSÍSTMICO Y EN LA ÉPOCA REPUBLICANA, CON EL CANAL INTEROCEÁNICO.

Contradiciendo los parámetros de la historia convencional; la historia nacional no nace en 1821 o 1903, sino en cambio se ha edificado desde los mismos inicios de la colonización española en 1501, cuando los conquistadores tuvieron que enfrentarse con las calamidades naturales del medio y con la indómita rebeldía del rey indígena Quibian y, posteriormente, por el cacique Urracá.

Por otra parte, en 1502, el almirante Cristóbal Colón nos visitó en su cuarto viaje, y fundó Portobelo; desde nuestro pequeño Istmo, Vasco Núñez de Balboa descubre, en 1513, el mar del sur (océano Pacífico), dando inicio a la conquista de las tierras del océano Pacífico, como el Perú.

En Panamá se funda, en 1510, Santa María la Antigua del Darién, primera ciudad española en tierra firme; además, de la ciudad de Panamá, en 1519, primera ciudad española en el Pacífico. Hay que agregar la creación, en 1538, de la Real Audiencia de Panamá, tercer tribunal español en América; y, los constantes asedios de piratas célebres como Henry Morgan y Francis Drake. Así, Panamá se constituyó desde la etapa colonial, en un centro estratégico en términos económicos, políticos, sociales y culturales.

Luego de la independencia de Panamá de España, en 1821, el libertador Simón Bolívar contempló la idea de hacer del Istmo la capital política de la Gran Colombia; además fue el centro en el que se celebró, en 1826, el Congreso Anfictiónico.

RECONOZCÁMONOS COMO UN PUEBLO LUCHADOR, QUE SE HA EMPODERADO DE SU DESTINO...

Aunque las ideas de unidad americana de Bolívar no se cristalizaron, Panamá quedó inmerso en lo que aún quedaba de la Gran Colombia, situación que obligó a los istmeños a realizar 21 intentos de separación a lo largo del siglo XIX; además de una propuesta formal de Estado federal, en 1855. También, en 1900, hicimos frente a la Guerra de los Mil Días entre liberales y conservadores.

Panamá fue desde sus inicios un centro de comunicaciones y transporte mundial, lo cual se evidencia desde la colonia, con el Camino de Cruces; en la etapa de unión a Colombia, con el ferrocarril transístmico y, en la época republicana, con el canal paraoceánico. Es precisamente en este último periodo histórico en el que la nacionalidad se constituye mediante la lucha por la soberanía. Estudiantes y ciudadanos se enfrentaron valientemente contra el coloso del Norte, en miras no solo de colocar nuestro pabellón en la Zona del Canal, sino encumbrar los sueños y anhelos de libertad y autonomía de todo un país; los cuales culminan felizmente en los tratados Torrijos-Carter. Posteriormente, en la década de los años 80 del siglo pasado, la Cruzada Civilista hizo frente al gobierno militar, para demostrar nuestro enérgico carácter ciudadano. También sobrevivimos, en 1989, a una devastadora invasión norteamericana.

A pesar de todos estos avatares, en la actualidad nos hemos encumbrado en el imaginario mundial, como una de las pocas naciones latinoamericanas cuya fortaleza y pujanza se pueden evidenciar no solo por su continuo crecimiento económico, sino también por su posición en el universo global, como un país moderno y emprendedor, cuyo norte siempre ha sido el progreso.

Así, en estas fechas patrias, digamos orgullosamente que somos panameños, pero no como trasnochados nacionalistas que evocan un espíritu patriótico que les proporcione identidad, sino reconozcámonos como herederos de un pasado histórico, antropológico y sociológico único y glorioso; el cual no solo nos proporciona historicidad como país latinoamericana, sino que nos describe como un pueblo indómito y luchador, que se ha empoderado de su destino y, que construye cada día su propio provenir y esperanzas como nación.

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Miércoles 12 de agosto de 2026