Una incesante búsqueda
En el artículo nuestro, titulado: “Martinelli cumple compromiso”, publicado el pasado 26 de marzo en este prestigioso diario, nos referíamos al acuerdo entre el Ejecutivo y el Cofadepa–HG (Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá - “Héctor Gallego”), para identificar restos encontrados en fosas clandestinas y que reposan en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMELCF). Se dice que antropólogos forenses argentinos llegarán a Panamá del 6 al 11 de abril, para revisar la documentación sobre los trabajos de exhumación realizados por la Comisión de la Verdad de Panamá (CVP), establecida durante el mandato de la presidenta Mireya Moscoso.
Martinelli firmó el decreto ejecutivo que abrió la Mesa de Entendimiento, año y medio después de haberse declarado su creación. Opinamos que no se le ha dado una buena atención a la agenda de trabajo de este espacio de diálogo. Si los antropólogos argentinos vienen en abril, es decir, dos años después de anunciada su venida, ha sido producto de la insistencia del Cofadepa–HG y de la Copodehupa (Coordinadora Popular de Derechos Humanos de Panamá), como también del Instituto de Análisis del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses, IMELCF.
En nuestro artículo citado arriba, nos referíamos también al mártir sindicalista Heliodoro Portugal, cuyo nombre —gracias al actual gobierno— lleva una calle ubicada en el corregimiento de Santa Ana (ciudad de Panamá). Portugal fue detenido en 1970 en el popular Café Coca-Cola, del barrio de Santa Ana, por agentes del G-2 (brutalidad militar) y enviado a prisión al cuartel de Tocumen, donde fue torturado y asesinado. Sus restos fueron ubicados por un testigo el 22 de septiembre de 1999. En un principio se creyó que eran los del desaparecido sacerdote Héctor Gallego, pero el 21 de agosto del año 2000 se comprobó, mediante prueba de ADN, que eran los de Portugal.
¿Cómo se dio esa confusión? Sucedió que al desenterrarse el cuerpo de Portugal, se encontró un centavo del cincuentenario, similar al que 30 años antes le había regalado un amigo, como objeto histórico, al desaparecido sacerdote (Gallego desapareció el 9 de junio de 1971). El centavo estaba guardado en la camisa que vestía el cuerpo de Portugal. Por tal motivo, se creyó que tales restos correspondían al padre Gallego, pero al hacérseles la prueba de ADN se comprobó que eran de Heliodoro Portugal. Hagan lo que quieran, pero la historia no podrá ser distorsionada.
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