Una institución desfigurada
La elección del próximo Defensor del Pueblo nuevamente ha tomado un giro desafortunado y alejado de la esencia de esta noble institución.
A lo interno de los partidos de la alianza de gobierno se discuten las preferencias políticas de los gobernantes y no el perfil y la trayectoria de los aspirantes al puesto.
Desconociendo las promesas de cambio en la forma ilegítima como los partidos tradicionales habían manejado el país, algunas figuras del Gobierno pretenden imponer sus criterios políticos en la elección del nuevo “ombudsman”.
Algunos historiadores aseguran que la figura del “ombudsman” surgió hace 2000 años en China y que fueron los romanos los que la perfeccionaron. Lo cierto es que su creación en Suecia en 1809, le dio renombre internacional en materia de defensa de los derechos humanos.
La Defensoría del Pueblo de Panamá se sumó hace rato a la lista de instituciones que han perdido su esencia por los mezquinos intereses particulares de un sector de la sociedad.
Al parecer, no será este gobierno tampoco el que la redimirá. La figura que sea electa en este puesto dejará en evidencia cuáles son las verdaderas intenciones de la actual administración.
Mientras tanto, el pueblo seguirá esperando la llegada de un defensor que no sea impuesto por intereses particulares y que tenga una hoja de vida comprometida con la defensa de los derechos humanos.
