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Una lección para tomar en cuenta


Mireya Moscoso ha sido tajante. No le interesa presidir el Partido Panameñista, lo que sí le importa es que ese colectivo funcione, y que en el 2014 encabece la oferta presidencial. Ha respondido así a los rumores que siempre surgen cuando hay definiciones electorales a lo interno de un colectivo político, sobre todo uno que, como el panameñista, ha representado tradicionalmente una importante fuerza en el país.

No sería del todo exacto interpretar sus palabras como una respuesta de coyuntura. De hecho en los últimos años ella ha reiterado este señalamiento que genera una importante lección sobre la posición que algunos dirigentes deben ocupar en colectivos o en situaciones como las que nos ocupa. Situada en la cómoda posición de haber sido la primera y única mujer que ha presidido el país, a pesar de los resultados dudosos y empañada gestión política, sus declaraciones portan una importante fuerza para un partido que está urgido de mística y credibilidad. Moscoso, a pesar de todo, parece colocarse como la reserva energética de los arnulfistas, una tribuna desde la cual puede convertirse en una referencia obligada para cualquier fuerza presente en su colectivo.