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Una lección que no se puede olvidar


Alberto Pinto (alberto.pinto@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Las autoridades de la Universidad de Panamá han impuesto más sanciones a estudiantes en este último semestre, que en los últimos cinco años, lo cual debe servir para que los dirigentes de las diferentes agrupaciones estudiantiles analicen detenidamente cada vez que van a actuar.

No cabe duda de que las diferentes organizaciones estudiantiles son necesarias tanto en la universidad como en los diferentes planteles de secundaria del país, pero estas, antes de actuar de forma improvisada y muchas veces forzadas por intereses políticos, deben tomar en cuenta que son representantes de los estudiantes, a quienes tienen que consultar y lograr su apoyo.

Solo en este primer semestre se han dado 11 sanciones que van desde suspensión por un semestre hasta la expulsión definitiva de la primera casa de estudios superiores, lo cual es preocupante porque representa un atraso para estos jóvenes, pero a la vez les debe servir de lección de que hay que actuar a conciencia y de forma inteligente y no solo por ganar protagonismo en determinado momento.

Cinco de esos 11 jóvenes fueron expulsados definitivamente, ya que las autoridades consideraron que la agresión que estos cometieron contra un fotógrafo de la primera casa de estudios superiores del país fue una falta gravísima, en lo cual creo que coincide la mayor parte de los panameños. A estos estudiantes no les quedará otra opción que ingresar a una universidad particular, donde no tendrán tiempo para hacer proselitismo político, sino dedicarse de lleno a culminar sus carreras.

A los dirigentes de las diferentes agrupaciones que se mantienen en la universidad, les debe quedar esta mala experiencia como ejemplo de cómo no se debe actuar, y empezar una campaña dirigida a lograr el apoyo del resto de los estudiantes en la lucha contra aspectos que consideren que afectan al país.