Una mirada al sector rural
El gran reto que tiene este y los siguientes gobiernos es lograr que la bonanza económica que registra el país toque a la población que vive en las áreas rurales, incluyendo las comarcas indígenas, en donde se concentra la mayor cantidad de personas que viven en pobreza y marginalidad.
Ayer hicimos un ejercicio periodístico y salimos a la calle a preguntarle a la gente sobre su percepción de la economía. Todos coincidían en que Panamá vive un gran momento, de progreso y niveles de empleo excelente.
Sin embargo, todos también señalaban que hay que buscar mecanismos para que el alto precio de los alimentos y del transporte no continúe deteriorando el nivel de vida, sobre todo, de aquellos cuyos ingresos mensuales no sobrepasan los 500 dólares.
También hicieron hincapié en que en la ciudad capital es donde se generan los empleos, dejando al resto de las provincias fuera de ese crecimiento que experimenta la economía.
Los indicadores sectoriales dan muestra de lo que está pasando en nuestro país. Los sectores más deprimidos, como el agro y la industria, que son precisamente los que más empleos necesitan para sus labores productivas, atraviesan por un mal momento.
En el campo hay problemas con el cultivo de arroz, que cada año son menos las hectáreas que se cosechan.
El maíz hace tiempo dejó de ser uno de los granos más sembrados; la ganadería tiene deficiencias en la producción de leche y carne.
Los cultivos de frutas de estación han sido afectados por los problemas financieros que atraviesan sus principales mercados de exportación.
Al parecer, el turismo es el único sector que está dando la cara para que en esas áreas haya empleos y recursos, por lo que no se debe descuidar y continuar con las capacitaciones al personal, para no matar la gallina de los huevos de oro.
