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Una mujer paralizada

Por: Redacción 03/09/2016

Monseñor Emiliani, hace cuatro meses me tocó presenciar un vil asesinato en plena calle. Venía yo de mi trabajo como a las 5:30 p.m. y bajándome del bus, caminé una cuadra y cerca de mi casa un tipo se bajó de un carro y le ha dado cuatro disparos a un señor. Este hombre, de mediana edad, llevaba un maletín que le fue arrebatado por el otro y quedó tendido en la acera. Lo peor es que casi inmediatamente una tía mía sale de mi casa y la siguen mis dos niños pequeños. Yo estaba tan impactada por el hecho que no acudí a quitar a mis dos hijos de allí, ya que el hombre estaba agonizando. La gente se acercó y nadie hacía nada. Yo vi cuando el hombre moría. Extendía sus brazos como pidiendo ayuda y recorría la mirada hacia nosotros. Yo estaba como paralizada. No puedo olvidar su mirada. Tembló fuertemente y expiró. Ay, Dios mío, han pasado cuatro meses y lo recuerdo en las noches. Nunca había visto un asesinato. Luego, el cadáver quedó en la calle unas tres horas hasta que llegaron los que hacen el reconocimiento del suceso y se lo llevaron. La policía después me preguntó sobre el asesino. Le aseguro que no recuerdo ni cómo era. Yo tenía fija mi atención en el que moría y ha sido algo terrible para mí.

Señora, esta impresión es muy fuerte para usted. Se reúnen varios elementos que han provocado un trauma psicológico: 1. La sorpresa de un acontecimiento tan negativo para el que no estaba usted preparada. 2. Ha visto cómo se le ha quitado la vida a una persona, que es lo peor que puede hacer un ser humano. 3. Se ha sentido impotente, tanto para evitar el crimen como para salvar al herido. 4. Tuvo incluso una relación personal breve y especial con el difunto, al cruzarse ambos la mirada y sentir que le pedía ayuda. El estaría diciendo: "Señora no me deje morir," y usted allí paralizada, sin poder hacer nada. 5. Vivió usted la agonía y la muerte, realmente inevitable, de ese hombre. Todo esto provocó una sensación de parálisis mental y emocional y no supo ni pudo hacer nada. 6. Usted tiene grabada en su mente las imágenes de lo sucedido y por lo que veo las está repasando constantemente. Le pido, por favor, no se sienta culpable. Cuando le vengan imágenes de lo sucedido rece por el descanso eterno del asesinado y por el asesino para que Dios tenga misericordia de él. Únase a algún grupo de Iglesia y también a alguna asociación que luche por la defensa de la vida. Recuerde hablar con sus niños y explicarles lo que pasó y que también ellos saquen alguna consecuencia buena. Hable eso con un psicólogo sería lo ideal, ya que está científicamente preparado para eso, y luego ya no hable más del asunto. Pídale al Señor que la ayude, que la sane y que la ilumine para servir mejor a los demás desde la visión del Evangelio del Señor y recuerde, con Dios usted es invencible.

Monseñoer cmf.

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