Una oposición constructiva
No podemos ser ajenos a los movimientos de oposición que se están gestando en el mundo, específicamente en aquellos países que han estado gobernados oligárquicamente por individuos, grupos de poder, y cuyas políticas de promesas y mejores días para su pueblo se han desgastado con el tiempo al resultar ineficaces o incumplidas.
La acción de los pueblos, como opositores a un gobierno elegido por ellos mismos, debe ser analizada en escalas transicionales, es decir bajo el esquema de principios causales que inciden indirecta o directamente en el nivel y características de las tácticas y estrategias oposicionistas.
Los que dominan el poder siempre señalaran toda acción opositora como rebelde, resistente, necia y subjetiva, lo que es propio del discurso para justificar su permanencia en el mismo, sin embargo, es impropio desconocer que la razón opositora, para los que se oponen, es variar circunstancias de hecho o de derecho que lesionan a su entender intereses adquiridos o por adquirir.
Una argumentación trillada es la de adversar la forma y fondo de una oposición calificándola de irresponsable y destructiva, si quien se opone al desacuerdo no logra desmeritar el juicio que da contenido a las acciones de enfrentamiento, hacer esto es reafirmar mucho más la racionalidad de la causa antagónica.
El gobierno se sigue equivocando al tratar de controlar la expresión de un pueblo golpeado de problemas sociales, motivos más que suficientes para exigir frente a una expectativa sobredimensionada de un empresario que vendió aire, ilusiones, que contrastadas con la realidad han resultado ser más de lo mismo dimensionado y que tanto critico. La oposición responsable, constructiva, no esperen que sea aquella que les diga a los que obtuvieron el poder, como hacer las cosas para mantenerse en él, la democracia es la aceptación de los contrarios en la obtención o pérdida del poder.
*Conductor Radial, Abogado.
