Una propuesta indecorosa

Por: Redacción 06/09/2017

Los sectores económicamente dominantes del país, así como sus tradicionales voceros, siempre han mantenido posiciones que, por defender sus intereses particulares, resultan antagónicas con los intereses nacionales. Estos sectores, por ejemplo, fueron un factor resistente frente a la lucha por la recuperación del Canal, así como en relación con la eliminación de las bases militares extranjeras que existieron en nuestro territorio. Hoy quienes dominan económicamente al país, intentando elevar su rentabilidad reduciendo los costos laborales, han propuesto liberalizar la inmigración de trabajadores hacia Panamá, incluyendo ahora a la fuerza de trabajo calificada y profesional.

La argumentación de la propuesta, dada la proverbial incapacidad intelectual de los sectores económicamente dominantes, ni siquiera es realizada por sus aparatos ideológicos internos. La tarea se le deja a un grupo de economistas extranjeros, encabezados por el venezolano Ricardo Hausmann, los cuales recientemente han publicado un documento titulado "Apprasing the Economic Potencial of Panama".

En este documento se proponen un grupo de medidas referentes a la inmigración de la fuerza de trabajo entre las que se destacan las siguientes: eliminar la provisión del Código de Trabajo que limita al 10% la cantidad de extranjeros que pueden ser contratados por una empresa; la eliminación de las leyes que aseguran que determinadas profesiones sean ejercidas por nacionales panameños (médicos, abogados e ingenieros, entre otros); permitir que profesionales extranjeros dicten clases en las universidades estatales panameñas; libre inmigración de fuerza de trabajo técnica. Se trata de un conjunto de medidas que afectarían duramente tanto a los sectores trabajadores como a las clases medias del país.

La defensa de estas medidas se basa en explicaciones significativamente falaces. La primera de ellas llega a negar la importancia del avance de la educación, al afirmar que estos procesos son demasiados lentos para atender las necesidades actuales del crecimiento económico de Panamá. A partir de ahí se introduce un argumento viciado que se conoce como la falacia "post hoc, propter hoc" o falacia de la falsa causa.

En efecto, Hausmann y sus asociados alegan que dado que los salarios de los administradores y los técnicos extranjeros son más elevados que el de los panameños, los primeros son más productivos que los nacionales y, por tanto, extremadamente necesarios para continuar con el crecimiento económico local. No solo se trata de una aplicación de la dudosa teoría neoclásica (neoliberal) del mercado de trabajo, se trata de una posición que olvida que el problema está en la desnacionalización de la economía, la cual lleva a que las transnacionales y en general el capital extranjero, prefiera traer del exterior sus cuadros de confianza, que terminan ocupando los cargos de más altos ingresos. Toda esta argumentación llega a ser realmente injuriosa cuando también afirma que la necesidad de facilitar la inmigración se sostiene en el hecho de que los extranjeros tienen "seis veces más probabilidades de convertirse en emprendedores que los panameños".

Frente a esta nueva amenaza al bienestar de la población panameña solo queda un camino: la resistencia unida de todos los sectores nacionales para conjurarla definitivamente. Esta es una prioridad insoslayable.

Economista

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Martes 14 de julio de 2026