Una propuesta para modificar nuestro Órgano Legislativo
Al inicio de la dictadura militar, y luego de la depuración interna de la Guardia Nacional de 1969, los militares iniciaron una serie de conversaciones con sectores de la sociedad para sumarlos a su proyecto. Sectores de izquierda fueron los más atraídos por esta iniciativa. Además, los militares comenzaron a revisar viejas propuestas de los ya para entonces ilegalizados partidos políticos.
Entre estas propuestas estaba la del candidato presidencial del Partido Demócrata Cristiano para las elecciones de 1968, el Dr. Antonio González Revilla, de proporcionar mediante el voto popular, iniciativa legislativa a quienes hoy conocemos como representantes de corregimientos. Esta propuesta fue tomada por los militares y en 1972 se creó el llamado poder popular, o mejor conocida como la Asamblea de Representantes de Corregimientos, compuesta inicialmente por 505 representantes. La forma de elección era por participación individual. En teoría, los candidatos no debían representar ideología alguna. Todo muy socialista. Aún así, creo que la idea original era brillante.
MUCHOS CIUDADANOS PIENSAN YA QUE NUESTROS ACTUALES DIPUTADOS Y HASTA LOS REPRESENTANTES DE CORREGIMIENTOS SON INNECESARIOS, PENSAMIENTO MUY PELIGROSO PARA CUALQUIER SISTEMA DEMOCRÁTICO MODERNO.
Nuestra hoy muy desprestigiada Asamblea Nacional está compuesta por muchas personas que son electas igualmente como representantes de corregimientos. Incluso, muchos creen que lo son. Pasan más tiempo actuando en las comunidades con iniciativas populistas, demagogas y destinadas más a cultivar su personalidad que a la creación de leyes y el control de los otros Órganos del Estado, su misión real.
También me da mucha pena ver las condiciones en las que trabaja la mayoría de los representantes de corregimiento del país. Son rehenes de los presupuestos legislativos y, sobre todo, las migajas del Ejecutivo. Algunos programas manejados por el Ministerio de la Presidencia son solo un paliativo para la infinita cantidad de solicitudes que tiene que manejar un edil.
Pero la verdad es que los representantes son la forma más fácil y sencilla de acceso que tiene un ciudadano para que el Estado le brinde solución para algún problema comunal.
Ahora mismo, cada edil legisla en los consejos municipales. Salvo las capitales de provincias, estos ejercicios legislativos son una pantomima de trabajo público. ¿Qué se legisla en los municipios rurales si carecen de los presupuestos adecuados y las herramientas para resolver sus problemas comunales?
Creo que estos representantes de corregimiento deben volver a tener capacidad legislativa. Ya que será así, su elección debe ser de cada 2 años, para que se obliguen a realizar un trabajo de campo real y, además, legislen solo a favor de su comunidad y no del partido político que los postula o a favor de los intereses del Ejecutivo en caso de ser parte del bloque de gobierno. Este formato debería funcionar en una provincia central, ya sea las ciudades de Aguadulce o Chitré, por ejemplo, para que los mismos tengan una sede legislativa en función de Cámara Alta, y se debería reunir al menos una semana al mes. Esto ayudaría a una efectiva descentralización del país.
Por supuesto, la actual Asamblea Nacional pasaría a ser una Cámara Baja donde los que sean electos lo hagan en función de intereses nacionales y preservando la constitución. Para esto, su elección debe estar alejada de la necesidad de estar llevando bloques de cemento, arena, etc. a electores a los que se les ha acostumbrado, lamentablemente, a que esta es una práctica correcta.
La elección de la Cámara Baja debe ser cada 6 años. Eso haría que cada 6 años las elecciones legislativas de ambas cámaras coincidan, por lo cual el país tendría ya no uno, si no 2 tipos de torneos electorales. Esto es perfectamente posible y nuestro Tribunal Electoral está organizado para realizar este tipo de ejercicios. Creo que nuestro sistema político se fortalecería. No podemos seguir con un modelo subdesarrollado que mantendrá a nuestras comunidades apartadas en el olvido del Estado.
Al cuestionamiento de cuánto costará todo esto, les puedo responder que es más barato de lo que se hace ahora. Tenemos a los mismos funcionarios y no hacen ni la mitad de lo que podrían hacer. Si bien es cierto que hay que construir un edificio etc., eso dinamizará la economía del lugar donde tengamos esta otra sede legislativa. No necesitan más presupuesto para personal porque ya los tienen, los unos y los otros.
Mi propuesta lo único que busca es darle valor a una función pública que hoy por hoy está muy desprestigiada y, peor aún, muchos ciudadanos piensan ya que nuestros actuales diputados y hasta los representantes de corregimientos son innecesarios, pensamiento muy peligroso para cualquier sistema democrático moderno. Lo dejo así para el debate.