default

Una propuesta polémica


Está claro que cuando se habla de sexo en las escuelas, se habla de tabú, se habla de prejuicios, de tradición, de pecado. Cuando se habla de sexo, se habla también de prevención y es ahí que entra en escena el uso de preservativos. Es la mejor manera creada hasta ahora para evitar la contaminación del virus del SIDA y de otras enfermedades sexualmente transmisibles, así como también de un embarazo no deseado.

Las pesquisas recientes indican que jóvenes entre 13 y 19 años tienen una vida sexualmente activa. Ante esta realidad sería una actitud disimulada cerrar los ojos ante esta realidad.

El Ministerio de Salud de Brasil en conjunto con la UNICEF descubrió que los adolescentes tienen dificultad de acceso a los preservativos. Por eso, escogieron la escuela para resolver este problema. ¿La escuela es el lugar correcto para distribuir preservativo?

Con esta nueva disposición hasta inicios del año 2011 por lo menos 40 escuelas públicas de tres capitales brasileñas van a comenzar a testar las máquinas de preservativos. Estas máquinas funcionan con claves que serán distribuidas a jóvenes de niveles superiores.

Psicólogos y pedagogos tienen opiniones encontradas al respecto, mientras que los alumnos aún no consiguen entender si la decisión del gobierno es la correcta. Unos manifiestan su rechazo aunque admiten que sienten vergüenza de hablar sobre sexo con sus padres, por lo que prefieren recurrir a los consejos de un amigo, que muchas veces está menos informado.

Para algunos pedagogos, la escuela ya está sobrecargada y no está preparada para este paso. Colocar mÁquinas con preservativos sería banalizar el acto sexual en sí, incitando a los niños a una vida sexual precoz.

Lamentablemente en muchas sociedades aún se ve el uso del preservativo de una forma prejuiciosa. Las personas tienen la idea de que usar preservativo los convierte en promiscuos.

Jóvenes con mayor educación sexual piensan que tanto los varones como las mujeres deben llevar siempre preservativos. Esto demuestra que poco a poco se están modificando ciertas representaciones tradicionales de género de que sólo el varón debe llevar profiláctico.

La máquina de condones aún no encuentra un local dentro de las escuelas, por lo que se prevé que el baño será el local de destino, así los estudiantes se sentirán con mayor confianza para sustraer el preservativo sin ser vistos por sus compañeros y profesores.

En el mundo entero más de 40 millones de personas están infectadas por el virus VIH/SIDA, de los cuales más de 2 millones son adolescentes. Dentro de unos años cuando esta cifra quizá se duplique, ¿qué dirán los que se oponen al preservativo? Tal vez darán nuevas excusas.

*Panameña residente en Brasil.