Una sanción ejemplar
Los lamentables hechos del Centro de Cumplimiento de Menores no solo dejan un mal sabor en la ciudadanía, sino que exigen la más rigurosa investigación, y la sanción más ejemplar. Desde que el actual gobierno asumió la administración del país, se ha empeñado en una intensa contra la delincuencia, compromiso ratificado el primero de enero pasado por el presidente Ricardo Martinelli. Pero esa lucha, reclamada a gritos por la propia sociedad, no se debe confundir ni con el abuso de unos ni con la complacencia de otros. Combatir el crimen no significa ignorar el Estado de Derecho, ni abusar de los ciudadanos decentes. No es eso lo que se percibe en la filosofía del Presidente de la República, por lo que resulta reprobable la forma irresponsable como fue administrado el motín del Centro de Cumplimiento. Las cárceles y centros como el que nos ocupa son entidades de resocialización donde los infractores esperan o cumplen con la sentencia del Estado por su ofensa a la sociedad. Mal puede un personal instruido para vigilarlos, ensañarse contra ellos y menos prohijar dramas como el ocurrido, que es la percepción que dejan hasta ahora los informes conocidos. Ya son cinco las víctimas de este siniestro provocado, y según se sabe a esa situación podrían llegar todos los afectados. Así que es inexcusable a todas luces, y con seguridad tendrá en las autoridades, tanto de los órganos Ejecutivo como Judicial, el enfoque responsable que demanda un hecho como este.
