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Una sociedad confusa y agresiva


Está de moda, a como dé lugar, atacar al gobierno de turno. Disminuye la credibilidad de quienes no participan del carnaval. Como sociedad, estamos perdiendo el norte de un claro sentir patriótico. No somos capaces de aceptar el errar humano. Ya no nos es importante analizar cuáles serán nuestros objetivos frente a las alternativas que nos plantea un incierto futuro político.

Escuchar al PP hablar sobre venta de influencias, absurdo. Su sindicalista político, que no acepta consensuar, penoso. Igual el pretendido tono de asombro dada su larga alianza con el PRD. Enterarme que dos ex presidentes del PRD, son los políticos de mayor popularidad en el mundo, asombroso. ¿Qué preguntas y repuestas determinaron esas categorizaciones?

Que los maestros exigen un aumento mayor a B/.120.00 y que están dispuestos a tomar serias acciones al respecto, es una total desvergüenza. Sólo deberían considerarse mejoras económicas y otras a quienes laboran en sectores de difícil acceso.

Que Molinar comente que las reuniones con representantes de los educadores son asfixiantes, suena a una alérgica reacción para la cual no tiene medicina. Luego comunica que es equívoco asumir, que el Ministerio de Educación es una institución inefectiva. ¿Si los dirigentes asfixian que opinamos de sus seguidores?

Que un ex diputado sale, indignado, a decir que el famoso “túnel” será un lugar de escondite para el Presidente de la República, cuando él contaba con un salón especial, en el recinto de la Asamblea Nacional, amueblado y decorado con dineros del Estado, brutalmente, increíble.

Que un, político constitucionalista se le ocurra reunir dinero, real a real, nada menos que en los predios de la “U” para que la ex pague su reemplazo por cárcel, inaudito. Con tanta pobreza que hay en el país podrían ambos ser más originales.

Si continuamos dándole valor a críticas absurdas, restándole mérito a las valederas, desconociendo entender que el elaborado embrollo sólo es para tratar de arropar, con sábanas de color blanco, las acciones e imágenes de quienes no merecen la más remota consideración; seremos, sin duda, los tontos útiles mejor utilizados.

Considerando la expresión “Civilista visto, civilista muerto! Quien la utilizó, con profundo sentir, podría alegar que la presión militar la obligaba. Hoy nadie nos obliga; sin embargo, nos estamos dejando manipular a diario. La maquinaria de la corruptela está bien aceitada. ¿Qué nos espera Panamá? Estamos avisados.