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Una sociedad de la mano del calendario


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Nos falta un año para las elecciones. Vamos a estar todo este año escuchando palabrería hueca, es decir, a muchos compatriotas empeñados en obtener una remuneración jugosa sin trabajar, viviendo del Estado por cinco años más, atreviéndose a hacer promesas políticas que ofrecen soluciones a problemas reales del pueblo, a sabiendas de que no tienen ni ideas ni menos recursos, solo en orden a conseguir votos “democráticamente” o por cansancio de parte del pueblo que los debe elegir.

Cada cinco años la misma historia; primero todo el año anterior a las elecciones con todas las bellezas que están sucediendo, primarias para el precandidato a presidente, luego después de cierto lapso, primarias para los que van a ocupar cargos, que últimamente suelen ser para alcalde, diputados y representantes de corregimiento. Viene la convención y los accidentes, como los recientemente sucedidos, y otros parecidos.

Y se enciende el debate que presumiblemente debe regirse por el sentido común y el pacto ético. Pero lo más paradójico y lamentable es que nos pasamos criticando y reprochando, pero cuando ya estamos en el gobierno y los calificamos como lo peor que nos hubiera sucedido, pero olvidándonos que fuimos nosotros los que los elegimos, y ahí es donde cabe la educación política. Porque como están las cosas, la gente por quien vota y las razones aducidas son despampanantes. Porque me lo recomendó el vecino, porque no sabía por quién votar y porque se me ocurrió que el que estaba anunciándose en la pared era el que me parecía bueno.

Las razones que aduce el pueblo: porque regaló una olla, una toalla, una bolsa de comida que se supone salió del bolsillo del candidato cuando salió de los fondos del Estado que son el resultado de los pagos de nuestros impuestos. Ciertamente es la parte lamentable de todo el circo electoral, no eligen los mejores, sino los menos aptos que pasan en la Asamblea cinco años calentando las curules sin abrir la boca en los debates porque no tienen la preparación.

Solo nos queda la Palabra de Dios. "Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios por mediación de Nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos obtenido con la fe la entrada al mundo de la gracia en el cual nos encontramos, por Él nos gloriamos de tener esperanza de participar en la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que Él mismo nos ha dado". Romanos 5/4-5. Fijémonos en la palabra "que la esperanza no defrauda". Actualmente qué ocurre con el sentir del común ciudadano que confió en la victoria del 60, que está defraudado porque creyó a pies juntillas en las promesas que atañía a la canasta básica y a la seguridad. Se siente defraudado en cuanto a la manera, que aunque sea para hacer obras en la comunidad se sigue dando en la práctica el dicho del presidente de que muchos eran pobres cuando entraron y “están saliendo millonarios", aunque no han faltado los que dijeron también viendo los hechos "entran millonarios y salen multimillonarios" y se pregunta uno para qué si ya tienen aviones, yates, casas de campo espaciosas y con todos los golpes y por otro lado olvidan que tarde o temprano la salud va a fallar y entonces se nos preguntarán ¿de qué te sirve todo lo acumulado, si todo lo que tienes se te será quitado esta misma noche? Como nos dice la Sagrada Escritura. Todos los días lo estamos viendo y asistimos a funerales y nos damos pésames, pero seguimos apegados a nuestras pertenencias que a última hora no sabemos quién las va a gozar, pero vivimos en una sociedad de consumo con sus dictámenes y estamos sometidos y esclavizados a su lema de tener más en vez de vivir para ser más y aliviar a resolver muchos problemas en unión comunitaria antes que esperar que con millones y camiones podamos recoger la misma basura que nosotros producimos. Ojalá pues este año previo de preelectoral nos tenga sobreaviso y no nos dejemos halagar con la música de las cuñas electoreras, que son tan pegajosas, que nos llevan con los ojos blindados a votar por el menos preparado. Ya es hora del verdadero cambio no de los candidatos, ni de los gobiernos, sino de nosotros en la capacidad de votar por el que en verdad le va a servir a la patria y no a sí mismo, como ha sido la tónica.

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Viernes 14 de agosto de 2026