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Unidad ciudadana

Por: Redacción 17/07/2015

Tenemos que caminar hacia la cultura de la concurrencia, pero no como fuerza, sino como humanidad. El 18 de julio de cada año, festividad del nacimiento de Nelson Mandela, precisamente Naciones Unidas se une al llamamiento de la fundación que lleva su nombre para dedicar unos minutos de nuestro tiempo a ayudar a los demás, homenajeando a Nelson Mandela en su día. Su referencia ha de motivarnos a pensar, en el modo y manera de cultivar esa confluencia de sentimientos, sabiendo que dedicó su vida al servicio de la humanidad, primeramente como abogado defensor de los derechos humanos, después como preso de conciencia, y siempre como un labriego de lo armónico, que culminó como primer presidente elegido democráticamente de una Sudáfrica libre.

Para Nelson Mandela, la educación era el alma del cambio. A mi juicio, continúa siéndolo, pero además tenemos que tomar otras actitudes más vinculantes con el ser humano. Lo que es evidente es que no nos podemos cerrar, ni excluir a nadie, son las culturas abiertas las que persisten en el tiempo, y esta ha de ser la base de la concurrencia: todos somos ciudadanos, dependientes unos de otros, y aunque tengamos diferentes lenguas, tradiciones, a todos nos une el deseo de vivir armónicamente. Necesitamos concurrir en un objetivo (el bien mundial), no uniformarnos, más bien crecernos comunitariamente desde la independencia personal de cada uno.

Mandela nos hizo ver lo que el mundo, y cada uno de nosotros podemos conseguir si creemos, soñamos y trabajamos codo con codo.

Quizás para mejorar esa cultura de la concurrencia, y con vistas a converger en una cultura armónica, tengamos que reconquistar la justicia en las sociedades que cargan con un legado de abusos de los derechos humanos.

Por eso, estaría bien abrir una escuela de mediadores de paz, como ha propuesto recientemente la Unión de Naciones Sudamericanas a Naciones Unidas. Es necesario trabajar mucho más sobre nuestra humanidad de la que todos formamos parte, para favorecer el acercamiento de unos para con otros.

Nelson Mandela dijo que “jamás olvidaría cómo millones de personas en todo el mundo se unieron a nosotros en solidaridad para luchar contra la injusticia de nuestra opresión mientras estuvimos en prisión”. Lo peor es quedarse parado, o indiferente, en un tiempo explosivamente naciente. Necesitamos alimentar el espíritu con grandes reflexiones, pero también meditar sobre el ser humano, sobre lo que soy, para hallar una respuesta a este desconcierto mundano y a esta incertidumbre mundializada.

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Viernes 31 de julio de 2026

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