Unidos por la educación
Hemos esperado por décadas la transformación del sistema educativo para armonizarlo con las necesidades de la época. La dictadura militar propuso en 1979 una reforma educativa que contenía importantes avances, pero igualmente incluía elementos de adoctrinamiento inaceptables. En ese momento, las opiniones se polarizaron entre los partidarios del régimen y quienes se opusieron, adoptando posiciones encontradas que no pudieron negociarse por la ausencia de un clima democrático que permitiera la convocatoria nacional para un diálogo incluyente. La dictadura quedó atrás, pero desde entonces no hemos podido superar el tradicional enfrentamiento entre grupos, prolongando una espera que frustra las esperanzas de educadores, estudiantes y padres de familia de contar con una educación que nos saque de la pobreza y la inequidad. Hoy hay condiciones diferentes. La sociedad se ha pronunciado en repetidos diálogos con amplia participación, y contamos con una ministra que ha mostrado la disposición a implementar los acuerdos alcanzados. Apoyemos los esfuerzos que realiza el ministerio, resolvamos nuestras pequeñas diferencias, y unamos voluntades por la educación. No apartemos de nuestra mente el objetivo de lograr la sociedad renovada mediante una educación integral, moderna y liberadora con el apoyo de todos.
