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Universidad de Panamá

Por: Redacción 09/07/2015

Carlos Pérez Morales /Docente Jubilado. Universidad de Puerto Rico

En la Universidad de Panamá está ocurriendo un sano debate sobre la renovación de sus estructuras. Este mismo debate también viene ocurriendo en la sociedad panameña. Un reto para cumplir es el de despolitizar la Universidad para que pueda funcionar como verdadero ente autónomo del Estado. El fortalecimiento de la autonomía universitaria debe quedar bien definido en sus estatutos y reglamentos. Es aquí donde se debe limitar el tiempo que un funcionario pueda estar ocupando un puesto administrativo. Esto incluirá por supuesto, la rectoría de la Universidad de Panamá.

La participación de los docentes y estudiantes en la toma de decisiones académicas y administrativas debe estar consagrada en sus estatutos. En las elecciones para los funcionarios administrativos como la rectoría y los decanatos, el voto de los empleados no docentes debe ponderarse para que nunca alcance el peso de los docentes y estudiantes. Este personal es necesario para el funcionamiento correcto de la institución, pero no está dedicado a la docencia. Por el contrario, hay otro tipo de personal con funciones académicas, cuyos puestos deben estar consignados y definidos por ley como docentes. Me refiero al caso de los investigadores y bibliotecarios. A estos se les debe exigir una preparación académica de posgrado. Su grado de preparación académica a nivel de entrada, al igual que al resto de la facultad, deberá ser de maestría o doctorado de una institución reconocida. Hay que desarrollar un auténtico servicio bibliotecológico que responda a los diferentes currículos que se desarrollan a nivel de la Universidad. Las bibliotecas universitarias deben desarrollar colecciones variadas, lo más completas posible. En este servicio se debe utilizar el más alto nivel de tecnología disponible. El presupuesto de la Biblioteca Universitaria debe ser suficiente para que cumpla con sus objetivos.

Se debe incluir un sistema de evaluación realizado por los pares para toda la facultad, teniendo en consideración sus ejecutorias en la docencia, investigación y publicaciones arbitradas de sus integrantes.

Más allá de la renovación de sus funcionarios, el tema que debe ser asunto de debate es la verdadera misión de la Universidad. Los cambios sociales acelerados, tecnológicos, sociales y económicos, que vienen sucediendo desde el pasado siglo XX, así lo justifican para lograr una verdadera renovación universitaria. Se trata de hacer una verdadera reforma universitaria para poder preparar excelentes profesionales.

El asunto presupuestario es de mayor importancia. La Universidad de Panamá ha estado funcionando con un menguado presupuesto. Como parte de su misión es dotar al país de los profesionales necesarios para continuar el desarrollo del país, los gastos universitarios son una inversión social. Para lograr los cambios necesarios se debe aumentar significativamente el presupuesto. Esto se debe contemplar en una nueva ley universitaria. En algunos países como en Puerto Rico, el presupuesto de la Universidad se determina mediante fórmula legislativa. Esta fórmula se define con relación al presupuesto general del Estado. Se recomienda un 10% del total del presupuesto general para dotar a la Universidad de recursos. Esta asignación presupuestaria debe ser auditada anualmente por auditores internos y externos, y ambos deberán producir un informe público el mes próximo, luego de haber terminado dichas auditorías.

Es un imperativo el aumentar considerablemente un aumento en la retribución de los miembros de la facultad y del personal no docente, de acuerdo con su preparación académica y experiencia profesional. Esto es sumamente necesario para atraer y retener a excelentes y nuevos profesores, además de un personal profesional de administración, del país y del extranjero. Se debe evitar a toda costa el llamado "insecto académico" (Inbreeding) o endogamia universitaria que significa el empleo de muchos profesores egresados de una misma universidad, incluyendo la Universidad de Panamá. La universalidad claustral permitirá la formación de profesionales expuestos a diferentes puntos de vista.

La Universidad deberá fortalecer la enseñanza de las Humanidades para evitar (entre otras razones) la formación de profesionales que sepan mucho de muy poco. Un curso de Historia de Panamá tendrá que ser obligatorio para graduar profesionales en cualquier disciplina.

Deberá fortalecerse la investigación en las distintas disciplinas. Para hacer una buena investigación se necesita acceso a laboratorios bien equipados, recursos tecnológicos, tiempo, facilidades y recursos económicos.

Estas son algunas recomendaciones que a base de mi experiencia docente de más de 30 años, someto para su consideración y análisis.

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Viernes 31 de julio de 2026

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