Universidad en la agenda del desarrollo
Quienes nos formamos en la Universidad de Panamá vivimos una experiencia mística de arraigo a nuestra alma máter, por ello nos sentimos aludidos por todo lo que le atañe. Este sentimiento de pertenencia se profundiza aún más porque ella constituye una esperanza de la clase media y los sectores populares de tener una educación de calidad y lograr la movilidad social.
En los últimos años, la Universidad de Panamá se ha abierto paso por todo el país, desde Bocas del Toro hasta Darién, las comarcas, áreas marginales, abriendo trochas a la educación superior en todo el territorio nacional, rompiendo iniquidades; al compás del poema de Machado, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Se abre la oportunidad real de formación de profesionales de diversas áreas, constituyendo así uno de los pilares centrales del desarrollo nacional.
Sin embargo, en el debate sobre el papel de la Universidad en la agenda del desarrollo nacional, hemos quedado enmarañados en posiciones subjetivistas, oposicionistas per se a cualquier gestión institucional, de críticas destructivas en vez de propositivas, cargadas de desinformación, motivadas más por la pasión que por la razón.
Refuto a quienes insisten en desacreditar a la toda la Universidad, poniendo en duda a la institución en sí. No es justo ni coherente satanizar a toda la Universidad de Panamá, ya que gran parte de los que están en este debate son o han sido profesores y egresados.
Para muestra un solo botón. Todos los nacidos en nuestro país, digamos en los últimos veinte años, para no ir más lejos, hombres y mujeres, suman muchas personas. Desde su nacimiento en adelante han tenido que hacerse análisis de laboratorios. No importa que los hayan hecho en hospitales privados o estatales, en laboratorios de cualquier lugar del país, esos análisis se los hizo un panameño o panameña, porque la profesión de laboratorista clínico, por ley, solo pueden ejercerla panameños o extranjeros nacionalizados, que son muy pocos. ¿Dónde se formaron esos profesionales de la salud? Solo en tres instituciones. Desde el principio, la mayoría en la Universidad de Panamá, luego, no hace mucho, en la Unachi, hija suya, y más recientemente, en la Universidad Latina.
Espero que cuando se refieran a la Universidad, piensen en su alma máter y recuerden este ejemplo, que su vida ha estado, en algún momento, en manos de esos egresados y que no los han decepcionado.