Uno de los grandes retos sociales en el año que hoy comienza
Llegó el 2013 y con él, grandes expectativas ante un año preelectoral en el que el actual gobierno intentará culminar y ejecutar proyectos para ganarse la simpatía del electorado y poder continuar con su gestión más allá de 2014.
Y entre esas medidas, una muy delicada está por llegar a la Asamblea Nacional, que mañana reanuda sus labores. Hablamos de la reestructuración del servicio de agua potable en el país.
Bajo la administración del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) por más de 50 años, la dotación del vital líquido siempre ha estado en el “ojo de la tormenta” por diversos tipos de problemas, que ponen su eficacia en duda y mantiene a una cantidad considerable de panameños con la penuria de tener que madrugar para recoger la poca agua que llega a sus hogares o a buscarla a un carro cisterna e, incluso, a ríos y quebradas para poder cumplir con sus necesidades básicas.
Varios han sido los intentos por mejorar el servicio. El presidente Pérez Balladares propuso la privatización del Idaan, idea que fue derrotada por protestas populares; en tanto que Mireya Moscoso procedió a modificar la Ley Orgánica de la institución con el mismo objetivo.
Proyectos como la línea de oriente y la habilitación de nuevas potabilizadoras se han quedado cortos para tratar de acabar con la escasez del agua en varios puntos de la capital, San Miguelito y los principales poblados del país.
Hoy se propone, a la danza de moda en la administración pública, crear una autoridad que de lo único que sabemos será diferente es el nombre de la entidad.
No importa el modelo que se aplique, lo que todos los panameños queremos es que los camiones cisterna solo existan para Carnaval, que el agua llegue las 24 horas, los siete días de la semana; además de aportar nuestro granito de arena para conservar nuestro principal recurso natural.