Urbanismo panameño
Urbanismo, una palabra mayor en arquitectura, quizás pueda considerarse antesala de la profesión. Empero, no constituye el aspecto más rentable para nosotros, los profesionales. No hablemos de los Gobiernos o el Estado. Las normas son mínimas o insuficientes, prácticamente son muy pobres, se impone la explotación y rentabilidad del suelo.
Son los valores que priman frente a la realidad que vivimos, especialmente para las clases desposeídas, para ellos no existe la urbanización.
Los maestros de la arquitectura dieron grandes aportes, como parte integral de su diseño, Le Corbusier, Frank Lloyd Wight, Oscar Niemeyer, Walter Gropius, Alvar Aator, Richard Neutra, Ludwig Mies van der Rohe.
Con los últimos aportes a la vialidad, y algunas áreas de recreación y paisajismo que se incorporan en el urbanismo panameño, solo se responde parcialmente al desarrollo económico de la urbe, al igual que otras macroin- versiones que dan una versión muy limitada de la realidad social y urbanística.
Las áreas empobrecidas, abundantes y extensas, sobre todo en la capital del país donde se requieren a gritos las soluciones de urbanismo, no existen.
No guardan comparación el crecimiento citadino, desde los arrabales de Santa Ana, hasta las décadas que transcurrieron.
El único ejemplo de proyección urbanística lo recibimos de las áreas revertidas del Canal, hasta ahora salvadas en gran parte.
No es el caso entrar en los detalles de la actividad como tal, lo importante es la conciencia de Estado de la cual adolecemos, junto a la sensibilidad social, que también nos falta.
Pasan los gobiernos, y crece el malestar y las incomodidades de este sector poblacional. Y no hablemos solo de San Miguelito y otros lares. La ciudad de Colón es otro ejemplo, similar, con sus características propias.
Los orígenes de esta situación deleznable tienen muchas causas y explicaciones, desde la construcción del Canal, hace más de un siglo, a nuestros días.
Cuándo se podrá aplicar una política de Estado, en los sucesivos gobiernos, y se desecharán las falsas promesas electorales.
Cuántos miles de millones de dólares se han invertido para crecer los grandes capitales a costa de esta desigualdad. No encontremos interpretaciones interesadas e injustas en torno a esta problemática, y abordemos la realidad social, y dejemos las versiones políticas que eluden las verdaderas y únicas soluciones. No miremos solo el Canal y su entorno, hagámoslo hacia las ciudades de Panamá y Colón.