Uribe: el gran escollo para la paz de Colombia
La frase célebre “la ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos han producido rebaños de esclavos para las tiranías”, del legendario revolucionario mexicano Emiliano Zapata, le cae como anillo al dedo a gran parte de la militancia del Centro Democrático (CD), que carcomida por las secuelas del odio de la guerra, cabalga al ritmo de la sed de venganza y de las artimañas de la poderosa maquinaria de manipulación mediática de expresidente Álvaro Uribe.
Es asombrosa la capacidad de manipulación que ha estructurado el expresidente Uribe para oponerse al acuerdo de paz, en un desenfrenado afán por volver al poder. Antes de la votación del plebiscito del 2 de octubre su consigna fue que el Congreso de la República era el escenario natural para la refrendación del acuerdo de paz y no el plebiscito.
Fueron vehementes las críticas que esgrimió contra el gobierno, consideró que el costo del plebiscito era exagerado para un país con graves problemas económicos como Colombia. En aquella coyuntura, Uribe dijo que “el gobierno tenía afán de aprobar el plebiscito para gastar más, contraer más deuda, arriesgar la regla fiscal y la estabilidad de la economía”. Lo acusó de hacer un plebiscito “apoyado en los fusiles del terrorismo y la intimidación a los servidores públicos y a los civiles”.
Expuso que tenía argumentos sólidos para demostrar que el Acto Legislativo, mediante el cual se aprobó el plebiscito, violó la Constitución colombiana. De hecho, lo calificó de ilegítimo. Su argumento, lo sustento, que “no veía razón para que la Corte Constitucional declarara inconstitucional la trampa, porque el gobierno sabe ajustar sus trampas a la ley (...). De manera que para el partido del expresidente Uribe, a pesar de que la Corte declaró constitucional, el plebiscito era ilegítimo.
Calificaron al gobierno de tramposo y armaron una aceitada y poderosa estrategia de comunicación para engañar a los electores y deslegitimar las elecciones con la difusión de los rumores que se cocinaba un monstruoso fraude electoral. Hasta el punto que faltando cuatro días para las elecciones, el excandidato presidencial del CD, Óscar Iván Zuluaga, denunció que no había confiabilidad en el sistema de la Registraduría para afrontar las votaciones”.
Ganaron el plebiscito y cambiaron de postura. Los mecanismos que antes del plebiscito fueron calificados de dañinos para la democracia colombiana, actualmente son los más idóneos para consolidar la democracia y la participación popular, ahora que el gobierno de Juan Manuel Santos, llevó el texto del nuevo acuerdo de paz al Congreso de la República para su refrendación.
El expresidente Uribe y sus seguidores, abogan por la celebración de un nuevo plebiscito que no les parece ni costoso ni derrochador. En consecuencia, su cambio de postura es tan maquiavélico que ahora plantean que el Congreso de la República no es el legítimo para la refrendación del nuevo acuerdo de paz. De allí que han enfilado baterías con una campaña para deslegitimarlo con la populista propuesta de su revocatoria.
El Gobierno, después de 50 días de diálogos con los líderes del No, concluyó que ningún acuerdo les iba a gustar. El expresidente Uribe no le apostó a avanzar en un proceso de entendimiento, sino hacer una oposición sistemática como estrategia política para volver al poder.
Sus maniobras populistas han sido encaminadas a dilatar y empantanar la refrendación e implementación del nuevo acuerdo. Su finalidad, engañar y confundir a la opinión pública. Pero contra su postura obstruccionista, el acuerdo fue refrendado por las mayorías del Congreso y ahora seguirá por la misma vía su implementación.
Periodista y escritor colombiano.