¿Uribe vs. Santos?
Nada nuevo reflejan las relaciones colombo-venezolanas al final de la presidencia de Álvaro Uribe Vélez. La confrontación ha sido la tónica, y si algo se añade es la posibilidad de favorecer las tesis guerreristas de Hugo Chávez. La existencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano no es noticia de último minuto, las horas de los últimos años han estado plagadas de tales informaciones, contrario al ofrecimiento de normalización de relaciones que ha propuesto el presidente entrante Juan Manuel Santos. A casi dos semanas de que Santos asuma la presidencia de Colombia, más que pruebas inéditas, las denuncias presentadas en la OEA parecieran establecer constancia irrefutable, sobre el capítulo y el momento en que Uribe deja la intensa batalla que ha librado contra las FARC. Aun cuando ha asestado los golpes más duros que hayan recibido las FARC en su historia, lo cierto es que el presidente saliente se va y el conflicto no ha sido resuelto. Santos tendrá que seguir lidiando con él. Con la denuncia presentada en la OEA se perciben dos caminos: el de Uribe, que ha insistido en la derrota militar de las FARC, y el de un presidente entrante que si bien no descarta ese camino, parece inclinado a ensayar otra alternativa aparentemente distante de una confrontación directa con Venezuela. Uribe Vélez deja la mesa servida para una eventual guerra con Venezuela, acción favorable a las tesis incendiarias del megalómano, y lejana de los enunciados preliminares de Santos.
