Vacuna para la ineficiencia: botar al equipo
Citar a tan distinguido dramaturgo sobre las adversidades, insólito, las siguientes parecieran más apropiadas: "Sí, creíste hacer bien, lo que era bien para ti; así buscando nuestro bien cada uno, entre todos desatamos el mal sobre la tierra." (Jacinto Benavente).
"Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón." (Jacinto Benavente).
"El éxito siempre ha sido fácil de medir: es la distancia entre el punto de partida de una persona y su mayor logro." (Jacinto Benavente).
En una democracia representativa eficiente, como la que se merece el pueblo de un país de baja población, como el nuestro; con una economía pujante muy a pesar de los enredos financiero en Europa y Estados Unidos de Norte América; la ciudadanía espera que todo funcionario público, electo o designado, desempeñe sus funciones, dentro del marco del respeto a la institucionalidad y cónsono con ella, se efectúen con honestidad, responsabilidad y sensibilidad social. ¿Refleja dicho concepto la cabeza de la alcaldía capital? Con seguridad, no.
Si se hubiese efectuado una auditoría, apropiada, sobre las navidades celebradas en la cinta costera, ello hubiese bastado para solicitarle que pusiera el cargo a disposición, previa renuncia.
“La renuncia del incapaz es el acto de voluntad más esperado”. (Anónimo). “Tardías las revisiones de un actuar ineficiente, culpa del partido postulante”. (Anónimo).
El secuestro de la cinta costera, por espacio de casi más de un mes, fue inaudito. Una violación absoluta de la paz social, salud, etc. de los residentes en el área y los hospitalizados en diversas instituciones del sector, quienes quedaban agotados por el cansancio de levantarse en las mañanas y acostarse en las noches, escuchando el arrogante abuso del bello significado de la natividad del Hijo de nuestro Señor, convertido en ritual arrabalero con su música salsera también a todo volumen.
Ah pero al genio, arropado con las sabanas de la demagogia y posiblemente del auto beneplácito de alguna astucia productiva, se olvidó que a los que poco o nada tienen, no hay que darles música, bailes y demás ordinarios insultos. Hay que ayudarles a vivir.
Quería poner piscinas permanentes en la cinta costera. Imaginen el potencial desastre. La basura; por Dios, la realidad más escandalosa. Sin tener que hablar del problema residencial. ¿Alguien del gobierno ha revisado cómo y cuando se recogen los desechos del Hospital Santo Tomás? ¿Cuántas enfermedades y epidemias han salido de éstos? Pasan por ellos, irregularmente, en camiones abiertos, dejando mucho regado. ¿Qué se hará con las concesiones directas escandalosas para mejorar la imagen de este señor? Sólo falto el cirujano plástico.
En todos los deportes de equipos, cuando las cosas van mal despiden a la cabeza.
