Vacunas covid: ¿Negocio o salud?

Por: Redacción 01/08/2025

Han vuelto a estresar  a la población con el tema del cuco pandémico: El  Covid/19.  Minsa no ha cambiado su estilo ni su filosofía médica o respecto a la salud de los panameños.   No hay ni tienen paradigmas  que enfilen o alineen el concepto del "Primum non nocere, secundum cavere, tertium sanare et comitatur semper" (Primero es no hacer daño, segundo es tener cuidado, tercero es sanar y acompañar siempre)  y menos en  lo relativo al principio de la autonomía de la voluntad entendido como el  derecho que tiene toda persona y que,  aplicado en derecho de la salud humana,  indica que quien es sujeto para  la aplicación de un procedimiento médico o quirúrgico, incluidas las vacunas,  debe ser informado, aun cuando no lo pregunte por su parte,  de las consecuencias, ventajas y desventajas del mismo, y para que así y tan solo así,  pueda tomar una decisión nítida y clara de que aceptando, en este caso, ser inoculado, tiene la paz mental y la plena certeza, por demás que la seguridad, que no le va a afectar o a dañar su salud y que por otro lado, que toda inoculación o procedimiento médico está dirigido a preservar y evitar molestias en su salud psíquica y física.  Esto es, preservar su estado de salud o evitar ser enfermado y, del mismo modo, ser curado o sanado. Ese consentimiento debe estar libre de presiones, intimidaciones, chantajes, amenazas, etc.  Inclusive,  implica también que el sujeto o individuo puede negarse o resistirse al procedimiento o inoculación.   Los debates actuales sobre el derecho a la salud, como se advierte en algunas lectuiras que hemos hecho para los propstos del rpesente artículo,  no pueden dejar de lado la cuestión referente a las decisiones libres e informadas de los/las pacientes.

La cuestión se trastoca en compleja cuando quien ejerce este derecho, el derecho al consentimiento libre e informado,  corresponde a un grupo en situación de vulnerabilidad; sin embargo, a nuestro  juicio, loq ue compete a la certeza, efectividad y seguridad de la inoculacion o del procedimiento quirurgico, en estos casos, queda en manos del agente, organismo o institucion de la salud que las aplica  e, inclusive, al apropio personal (Médicos o enfermeras, etc.).

Nada de lo anterior se compadece con la reciente advertencia adoptada y comunicada por el Minsa a todos los profesionales de la salud en Panamá, en cuanto que deben decir o expresar a las personas, momentos de asistir éstas para ser vacunadas, que las inoculaciones contra el Covid/19,  que las mismas pueden causarles miocarditis y pericarditis,  y ello sin defectos de un sinnúmero de efectos adversos que, comprobado está, causan éstas.

Un ciudadano, un padre o madre con sus niños, tutor o curador con su pupilo,  que asiste para ser inoculados y advierte, previo conocimiento de la advertencia de esos efectos,   que no se las pondrá,  insistimos, no puede ser obligado ni compelido a hacerlo.   

Se viciarían,  de este modo, de darse el caso, los principios del primiun non nocere y el principio del derecho al consentimiento libre e informado.

Cierro este articulo, destacando que para el 20 de abril de 2023 publiqué una artículo, en este mismo periódico, en el que señalaba: “Ahora lo último:   Padres que públicamente se están quejando que enfermeras, auspiciadas por los directores de las escuelas y colegios,  a las bravas, sin permiso ni autorización de los acudientes,  inoculan a los niños  y muchachos.   Por favor, hasta dónde llegaremos con toda esta parafernalia y nadie le pone los cascabeles al gato?.  Esto es increíble, entre tanto, según se ha dado a conocer, la llamada FDA, madre santa de las autorizaciones de medicamentos que pueden tenerse como tales, así sean venenos, acaba de anunciar que las “vacunas monovalentes covid/19 Moderna y Pfizer “ya no están autorizadas para su uso”.   Y entonces, por qué,  en Panamá, sí.     Qué dirá de todo esto el señor Ministro de Salud,  su ejército de  obedientes enfermeras puyadoras (No todas) y sus doctores anti Hipócrates?”.  

Repito, eso lo escribí en abril de 2023.   De modo que sobre los efectos adversos, ya la FDA para esa fecha los había dado a conocer.   Y en Panamá no es,  sino hasta ahora, luego de la yegua muerta, que vienen a decirnos que deben advertirnos de esos efectos perniciosos (Miocarditis y pericarditis) de estas inoculaciones en la salud humana.

Ya el problema o la discusión, el debate se supera,  en torno a que si tienen o no  grafeno (Lo cual está harto demostrado por institutos científicos  serios) o quien sabrá qué mas, lo que ahora interesa tener bien claro es que esas vacunas contra el covid/19 pueden causarte la muerte.  Siempre lo dijimos, siempre lo supimos.  El extinto LUC  MONTAGNIER, virólogo e investigador francés, Premio Nobel de Medicina junto a FRANCOISE BARRE-SINOUSSI, ya que descubrieron el virus de inmunodeficiencia humana (SIDA), ya lo había dicho. Por oponerse a las vacunas fue tildado por la llamada comunidad científica como el virólogo antivacunas y que por ello había dilapidado su inmenso prestigio.   Hoy día, aunque tengamos la razón,  no faltan quienes, esa misma llamada comunidad científica,  sigue calificando de conspiran ocios.  Y así mismo, con todo médico que opine lo contario, igual despotrican contra él y lo fusilan intelectualmente tratándolo por poco de ignorante.  Y no se dan cuenta que son ellos mismos los que son manejados y gobernados con las mentiras del nuevo orden económico mundial (NOM) que se valió de una pandemia para sembrar caos y miedo, pánico y horror  en la población del mundo entero.  Cosa interesante, llama la atención, que LUC MONTAGNIER  muere un 8 de febrero de 2022, en plena pandemia.

Médico, funcionario público, enfermera o quien quiera que ejerza intimidación o presión, amenazas o chantajes sobre un ciudadano a fin de que se inocule, incurre en delito:  Abuso de autoridad y de Incumplimiento de los deberes propios al cargo.  ¡Dios bendiga a la Patria!

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Lunes 15 de junio de 2026