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Valiente ante el dolor


Magali A. Dunn C. (opinion@epasa.com)

Una noche me encontré en un baño a una señora golpeada por el cansancio. Era la encargada del mantenimiento. Cuando me le acerqué, ella se apoyaba de un trapeador que tenía en las manos. Le pregunté qué le pasaba; me respondió que estaba trabajando desde las 5:30 a.m. y ya eran pasadas las 9:00 p.m. ¡Más de 14 horas trabajando! Estaba “doblando” turno para poder generar unos dólares más que le permitieran ayudar a sus hijos y nietos, que para ella, eran el motivo para no dejarse vencer por la adversidad.

Así como aquella mujer, hay muchísimas historias de mujeres en roles de madre, esposa, abuela, hermana, hija… con la difícil decisión de avanzar “contra viento y marea”. Madres que tienen a sus hijos como muertos en vida en una cama de hospital, privados de la libertad en una cárcel, o aprendiendo a vivir sin drogas en un centro de rehabilitación, ¡en fin!, mujeres sufriendo por sus hijos. Pero más allá del dolor, son mujeres que perseveran con la esperanza de un mañana mejor.

Hoy, 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Por ello, es mi deseo recordar también la dura realidad que muchas mujeres tienen que enfrentar. En la medida en que nuestra espiritualidad se fortalezca en los principios religiosos que tengamos, esa carga o situación difícil que enfrentemos será más llevadera.

Y es que solo así nuestra mente enfocará la situación con una actitud positiva. Como me decía un amigo: “Magali, es cuestión de enfoque”. Sí, es muy cierto. Necesitamos concentrarnos en lo bueno que tenemos, en todas aquellas bendiciones que Dios nos regala día a día. ¡Estamos vivas! Y eso es lo principal. Esta actitud nos da las fuerzas para continuar nuestro camino.

Veamos las pruebas como esa gran “universidad”, de donde saldremos “preparadas”. El mundo verá nuestros rostros resplandecientes como el oro al salir del fuego. Escuchará nuestras palabras sazonadas como con el sabor de la sal, que solo puede ser utilizada para condimentar y preservar luego de un proceso de pulverización.

A veces sentimos que el dolor nos hace polvo. Puede ser que en estos momentos estemos pasando por ese proceso, en medio de la prueba, ¡pero vale la pena! Luego de superada esa situación, ya no seremos las mismas de antes: seremos más humanas, más sensibles ante el dolor ajeno y estaremos listas para ayudar a otros a crecer igual. En el Día de la Mujer, reforcemos en nuestras mentes afirmaciones positivas, que nos ayuden a continuar.

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Viernes 14 de agosto de 2026