Vallas ilegales y campañas de seguridad
Es impresionante el impacto en los conductores. El efecto que provoca no es del todo positivo, porque se torna abrumador y desesperante.
La medida del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de colocar inmensos adhesivos sobre las vallas comerciales o políticas ubicadas en lugares, considerados prohibidos, ha causado polémica entre esa entidad, municipios y las empresas dedicadas a la publicidad exterior.
Desde que los conductores salen de la ciudad hacia el interior del país empieza el carnaval visual. Los adhesivos dicen “Valla Ilegal, una campaña de seguridad vial del MOP” con un fondo amarillo y llamativo.
El escenario se repite y la campaña ha despertado la curiosidad de miles de personas. Algunas están de acuerdo y otras solo la consideran una guerra silenciosa entre el MOP y el Municipio de Panamá.
La idea de limpiar las vías de comunicación del exceso de publicidad es excelente, pero no es comprensible que se combata la contaminación visual con más contaminación. Si las vallas están en lugares inadecuados y violando la ley se debe proceder a removerlas y cobrar la multa a los infractores. Esa sería la medida ideal, al menos que la intención sea otra y no se pretenda eliminar las vallas ilegales.
Aunque la norma se aplicó pensando en Panamá, también golpea a municipios que tienen su argumento y aclaran que son espacios por los que pueden cobrar impuestos y autorizar su colocación.
Del MOP no se salvaron las vallas de Super 99 ni de políticos como Alejandro Pérez, Antonio Domínguez hijo, ni empresas de bienes raíces.
Ahora surgen algunas interrogantes. Muchas empresas pagaron sus impuestos y los municipios ingresaron los fondos a su caja. Si son ilegales, los empresarios podrían reclamar una compensación a los municipios o pagar las multas respectivas.
El operativo, al parecer, se extenderá a todo el país, por lo que pueden imaginar la Interamericana repleta de la campaña de seguridad vial. De seguro que vamos bien.
