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Valores de la nación no se olvidan

Por: Redacción 10/01/2016

Estamos a poco de la apertura de la obra que amplía el Canal de Panamá. Al respecto, tuvimos la oportunidad histórica de participar en la aprobación de la ampliación del Canal de Panamá. Como diputado, y ahí ?en el debate? recordamos la lucha generacional, el sacrificio joven y la necesidad de inmortalizar sus luchas. Después, como ciudadano en el referéndum del 22 de octubre de 2006. No estamos seguros de que ese reconocimiento se haya dado y, ahora, en la fase final de la construcción del tercer juego de esclusas, estas ya tienen sus nombres, pero ¿por qué no recordar a esa generación que puso la sangre y, hoy, cosechamos los beneficios?

El 9 de Enero de 1964 fue un día cualquiera. Después, una fecha heroica, simbólica para el Panamá soberano. Aquello fue algarabía, marcha con pasos firmes, protesta contagiosa, sentimiento de Patria, de consignas dirigidas contra el agresor y de reclamo: "un territorio, una sola bandera". De otro lado, bayonetas, rostros agresivos, balas y disparos, prepotencia y arrogancia uniformada, colmillos de sangre. Nos agredieron, pero levantaron corazones de dignidad.

Esos días tristes pero ejemplares marcaron el momento crucial cuando lo "panameño" hizo expresión de presencia con la tricolor; el sudor joven rociaba el suelo nacional convertido en el espacio zoneíta con gendarmes en combate. No simularon, dispararon a matar. Pero no había temor. La valentía, el sentido de pertenencia, era la llama que ardía. Ellos, con coraje, expusieron sus cuerpos desprotegidos, empuñando solo el amor al terruño.

Que se izara la Bandera, que se paseara en lo alto empujada con la brisa corrida desde el cerro Ancón, este era el sentimiento albergado en los corazones de la juventud. Así salieron de sus colegios. En sus manos llevaban, como "arma poderosa", la Bandera, la misma que el convenio firmado entre ambos naciones exigía que se izara en los sitios en los que también lo hiciera la enseña estadounidense.

La gallardía estudiantil dictó las pautas de un episodio que es ejemplar. Una lucha consecuente que es símbolo libertario del estudiantado panameño y de la misma panameñidad. Así es. Porque la respuesta a la conducta patriótica y soñadora fue el ataque agresivo, inmisericorde, cobarde, de los militares de EE.UU.

La sangre derramada, de muertos y heridos, ha escrito una de las páginas más dolorosas pero heroicas en nuestro calendario nacional. Y aunque los agresores trataron de tergiversar los hechos, la gesta era, más bien, la más bella, aunque triste, expresión en defensa de la nacionalidad, al derecho a ser soberanos y de mirar (como hacemos hoy luego de 52 años) en lo alto del cielo una sola bandera.

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Viernes 24 de julio de 2026