Valores del ser
Estudiante de la U. Interamericana de Panamá
Hablar sobre los valores es reflexionar sobre lo que se es y se quiere ser como individuo, familia y sociedad. Parece difícil, pero son fundamentales para constituir una sociedad actualmente en crisis y con una marcada anomía (ausencia de normas sociales) que afecta la calidad de vida de los seres humanos y está presente en la nueva cultura que obliga a una reorientación de la educación en su proyección social, a partir de valores y conductas que brinden sentido a la vida.
Ahora bien, si en el pasado las generaciones crecían en un mundo de seguridad y valores absolutos en el que los cambios se podían asimilar con naturalidad, en el momento su velocidad muestra una nueva visión del mundo extremadamente complejo, en el que conviven posturas diversas desde las más autoritarias hasta las más modernas.
El hecho es que a cada sociedad le corresponden determinados valores en dependencia de sus condiciones e intereses y para que el individuo se forme en los valores que reclama la sociedad, es preciso movilizar toda personalidad en su integralidad donde confluyen sentimientos, cualidades, actitudes, que son las manifestaciones del valor en la persona, expresados en la conducta.
Además, se deduce que los valores son una constante en la vida de los sujetos y no se constituye en una manifestación circunstancial, de ahí, la importancia de fomentar y desarrollar los valores que son interiorizados por el individuo a través de experiencias significativas, contextuales socioculturalmente que los convierten en personas que responden a las exigencias socioafectivas, que le permitan enfrentar la novedad y canalizar su disciplina de manera constructiva, en función del desarrollo personal y social para convertirlo en un individuo capaz de cumplir normas.
En este artículo se hace referencia a los valores humanos en la necesidad de buscar una sociedad de convivencia, que la vinculen con unos valores éticos compartidos, con proyectos comunes de existencia, en donde la diversidad sea el sustrato del quehacer y el convivir, el acervo cultural de la cotidianidad, esté presente, en donde se construya una autonomía natural y una ética ciudadana.
Finalmente, es significativo resaltar la importancia de los valores en cualquier ámbito social donde el fomento y desarrollo de normas disciplinarias son la garantía que permite una adecuada convivencia. Además, con el fortalecimiento de conductas y valores, el individuo puede integrarse a una vida social activa, participativa y responsable para asumir los retos del mundo actual.