default

Vandalismo

Por: Redacción 21/08/2013

/ -

Pretextando el desacuerdo sobre la posible venta de terrenos de escuelas públicas, los estudiantes del Richard Neumann, Remón Cantera y la Profesional Isabel Herrera de Obaldía salieron a la calle adyacente, interrumpieron el tránsito y descargaron violencia contra autos particulares, taxis y buses que circulaban por el área. Se repitió el espectáculo nada pedagógico del desencadenamiento de actos vandálicos que antes perpetraban alumnos del Instituto Nacional, el Artes y Oficios y otras escuelas. La policía lanzó gas lacrimógeno y arrestó a los revoltosos para frenar estos insólitos atentados contra el orden público y la propiedad privada.

En medio de las convulsiones desatadas por los profesores huelguistas que también cierran calles y se enfrentan a la policía, los padres de familia se preguntan si los hechos de los colegios de Paitilla son un reflejo de lo que hacen los docentes anarquizados por reclamaciones carentes de fundamento.

El panorama de la educación pública está ahora en una de sus etapas más deprimentes, tal como revela un estudio de la Fundación Unidos por la Educación. Establece que la enseñanza de Matemáticas, Ciencias y Humanidades tiene notorias diferencias con relación a los sistemas educativos de América Latina. Se afirma que el 50% de los estudiantes no está preparado para incorporarse a la actividad productiva y laboral.

La impreparación se realza en los exámenes de admisión a las universidades. Las deficiencias resaltan sobre todo en la redacción de textos en materia de sintaxis, errores gramaticales, vocabulario plagado de lugares comunes. Sin embargo, este estudio no causa preocupación en los grupos de profesores que, en vez de estar en las aulas fortaleciendo la enseñanza, prolongan irresponsablemente los clamorosos vacíos pedagógicos.

Pretenden cobrar sin trabajar; protegen a los agitadores que sabotean la enseñanza; cambian la agenda de reclamos a sabiendas de la arbitrariedad de sus demandas. Pueden ser profesores, pero no son maestros. El ejercicio del magisterio se sustenta en principios morales para orientar a los estudiantes en forma permanente a lo largo de la vida. Contrario a ello, protagonizan actos reñidos contra el ordenamiento constitucional y se convierten en agentes difusores de antivalores.

A pesar de los reprobables episodios de la huelga y el vandalismo estudiantil no se marchita la esperanza de reformar la educación no solo en contenidos, sino también, en la mentalidad de los docentes. Octavio Méndez Pereira sostuvo que las instituciones educativas no deben ser incubadoras asépticas que formen profesionales ganados por el lucro, sino primordialmente formar ciudadanos que se conviertan en agentes positivos de la transformación de la realidad nacional.

La docencia panameña ha estado en manos de grandes maestros que lograron superar los obstáculos con la meta de formar ciudadanos conscientes de la responsabilidad que asumen frente a las demandas de la nacionalidad. Esa mística se ha perdido, pero algún día surgirán auténticos docentes, motivados por una sincera autocrítica de sus erróneas posturas, o por un proceso formativo que permita la aparición de nuevos maestros, apóstoles de la enseñanza pública.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026